Introducción: El Centro Histórico de Santa Marta desde las alturas
Cuando uno camina por el Centro Histórico de Santa Marta, lo común es mirar hacia los balcones de madera, las puertas talladas y las iglesias centenarias. Pero hay un secreto que pocos turistas conocen y que los locales guardan con cariño: las azoteas. Desde arriba, la ciudad se ve distinta. El mar Caribe aparece entre los techos de teja de barro, la Sierra Nevada se recorta contra el cielo y el ruido de los vendedores se vuelve un murmullo lejano. Este artículo es para arquitectos, estudiantes de patrimonio y viajeros culturales que quieran descubrir las casonas olvidadas del centro, sus azoteas escondidas y las rutas que conectan la historia con el paisaje. Aquí no vas a encontrar guías de playas ni fiestas; esto es un paseo por lo que pocos ven.
Santa Marta, fundada en 1525, tiene uno de los centros históricos más antiguos de Colombia. Pero a diferencia de Cartagena, aquí las casonas coloniales no están tan restauradas ni tan llenas de turistas. Muchas están en ruinas, otras han sido convertidas en almacenes o viviendas populares. Y justo ahí, en ese abandono, está la belleza. Las azoteas de estas casonas ofrecen vistas únicas, pero también cuentan historias de familias poderosas, de piratas que asaltaron la ciudad y de un puerto que fue clave en la colonia. En junio de 2026, varias de estas azoteas siguen siendo accesibles, aunque con restricciones. Vale la pena buscarlas.
📌 Transparencia
Este artículo contiene enlaces patrocinados/de afiliados. Podríamos recibir una pequeña comisión sin costo para ti.
Qué hacer: rutas de azoteas en el Centro Histórico
La idea es simple: recorrer el centro con la mirada hacia arriba. No se trata solo de subir a una terraza, sino de entender cómo la arquitectura colonial aprovechó las alturas para defenderse, para secar ropa, para observar el mar. Estas son algunas de las casonas y azoteas que puedes visitar, con datos reales sobre su estado actual y cómo acceder.
Casona de la Calle 14 con Carrera 2: la joya olvidada
Esta casona, ubicada en la esquina de la Calle 14 con Carrera 2, es una de las más antiguas del centro. Data del siglo XVIII y perteneció a una familia de comerciantes que traficaban con cacao y añil. Hoy está en estado de abandono parcial: la fachada se mantiene firme, pero el interior está lleno de escombros y grafitis. Sin embargo, la azotea sigue siendo accesible. Para subir, debes pedir permiso al cuidador, un señor llamado Don Luis que vive en la planta baja. Él suele dejar pasar si le explicas que eres estudiante de arquitectura o un viajero cultural. La entrada es gratuita, aunque se agradece una propina de unos $5.000 COP. Desde arriba, ves el mar de frente, la Catedral y los techos de teja que parecen un marrón infinito. Eso sí, cuidado con las vigas podridas; no recomendamos subir si hay lluvia o viento fuerte.
Casona del Parque de los Novios: el mirador secreto
En el costado oriental del Parque de los Novios, hay una casona de dos pisos que hoy funciona como bodega de una ferretería. La fachada es modesta, pero en la azotea hay una vista panorámica de 360 grados. Esta casona fue construida a finales del siglo XIX y sirvió como sede de una logia masónica. Los dueños actuales, la familia Mendoza, permiten el acceso ocasionalmente, sobre todo si coordinas una visita con anticipación. Puedes preguntar en la ferretería (abren de lunes a sábado, 8am-6pm) y pedir hablar con Don Pedro, el encargado. La entrada cuesta $10.000 COP por persona, y el dinero va para el mantenimiento del edificio. La azotea tiene barandas de hierro forjado, y desde allí ves la Sierra Nevada, el mar y el cerro de San Fernando. Es ideal para fotos al atardecer, pero el sol pega fuerte; lleva sombrero y agua.
Casona de la Calle 10: el balcón del Caribe
Esta casona, en la Calle 10 entre Carreras 3 y 4, es la más accesible de todas. Funciona como sede de la Fundación Museos de Santa Marta, y su azotea está abierta al público de martes a domingo, de 9am a 5pm. La entrada cuesta $8.000 COP para adultos y $4.000 COP para estudiantes. La casona data de 1740 y fue restaurada en 2015. La azotea tiene un mirador con bancas de madera y una pequeña exposición de fotografías antiguas de la ciudad. Desde allí, ves la Bahía de Santa Marta y el muelle turístico. Es el lugar perfecto para empezar la ruta, porque además hay guías que explican la historia de la casona. Eso sí, los fines de semana suele llenarse de turistas, así que mejor ir entre semana.
Dónde comer o beber: paradas con vista
Después de subir a varias azoteas, el calor y el hambre aprietan. En el Centro Histórico hay opciones para comer algo rápido o sentarse con calma, siempre cerca de las rutas de azoteas.
Café del Parque: un respiro en la sombra
En el Parque de los Novios, justo al lado de la casona de la ferretería, está el Café del Parque. Es un local pequeño con mesas en la acera. Venden café tinto a $2.000 COP, jugos naturales desde $4.000 COP y empanadas de carne a $3.000 COP cada una. No tiene azotea, pero es buen punto para hidratarse y planear la siguiente parada. Abren todos los días de 7am a 9pm.
Restaurante La Casa del Mar: comida típica en azotea
A tres cuadras de la Casona de la Calle 10, en la Carrera 3 con Calle 12, está La Casa del Mar. Este restaurante tiene una terraza en el segundo piso con vista a la calle y, si te sientas en la mesa del fondo, ves el mar. El menú incluye pescado frito con patacón y arroz de coco por $25.000 COP, y ceviche de camarón por $18.000 COP. Abren de martes a domingo, 11am-9pm. Es un lugar frecuentado por locales, así que el servicio es rápido y sin pretensiones.
Heladería La Samaria: dulce y fresco
En la Calle 13 con Carrera 4, a media cuadra de la Casona de la Calle 14, está esta heladería artesanal. Venden helados de frutas tropicales como lulo, guanábana y maracuyá a $5.000 COP el cono. No tiene asientos, pero puedes caminar hasta el Parque Santander y comerlo viendo la Catedral. Es perfecto para un descanso rápido entre azoteas.
Cómo llegar y transporte
El Centro Histórico de Santa Marta es compacto, así que la mejor forma de recorrer las azoteas es caminando. Pero si vienes de otras zonas de la ciudad, aquí van las opciones.
En bus urbano
Desde el Rodadero o la Zona Rosa, toma un bus que diga "Centro" o "Mercado". La mayoría pasan cada 10 minutos y cuestan $2.600 COP. Bájate en la Calle 22 con Carrera 5, que es la entrada principal al centro. Desde ahí, camina hacia el sur (Calle 14 hacia arriba) para llegar a la primera casona.
En taxi o app
Un taxi desde el Rodadero hasta el centro cuesta entre $15.000 y $20.000 COP. Si usas apps como Uber o InDrive, el precio es similar. Pide que te dejen en el Parque de los Novios o en la Calle 10 con Carrera 3, según la ruta que quieras empezar.
Caminando desde el malecón
Si estás en el malecón (Carrera 1), camina hacia el este por la Calle 14. En 10 minutos llegas a la Casona de la Calle 14. Es una caminata plana y segura, aunque con mucho sol; lleva protector solar.
Tips locales
Estos consejos te van a ahorrar problemas y a mejorar la experiencia. Los aprendí de tanto caminar el centro y de hablar con los cuidadores de las casonas.
- Pide permiso siempre: Muchas azoteas están en propiedades privadas. No entres sin preguntar. Los dueños suelen ser amables si explicas que eres estudiante o viajero cultural. Lleva una identificación por si acaso.
- Horarios críticos: Las casonas más antiguas no tienen horarios fijos. La mejor hora para encontrar a los cuidadores es entre las 9am y las 11am, o después de las 3pm. A mediodía, muchos cierran para almorzar.
- Fotografía desde altura: Para fotos de azoteas, usa lentes gran angular (16-24mm) si tienes cámara profesional. Con celular, activa el modo panorámico y busca el atardecer (entre 5pm y 6pm) para una luz dorada. Evita el mediodía, cuando el sol aplana los colores.
- Vigila tus pasos: Las azoteas coloniales no tienen barandas en muchos casos. Usa zapatos cerrados con suela antideslizante. No subas si ves que las vigas están carcomidas o el piso está húmedo.
- Lleva efectivo: Las entradas a las casonas y las propinas se pagan en efectivo. En el centro hay cajeros automáticos, pero a veces no funcionan. Saca plata antes de salir.
- Dato curioso: La Casona de la Calle 14 tiene un túnel subterráneo que, según los vecinos, conectaba con la Catedral. Nunca se ha excavado por completo, pero los historiadores locales creen que se usaba para escapar de piratas. Si preguntas a Don Luis, te cuenta la leyenda completa.
Preguntas frecuentes
¿Es seguro subir a las azoteas del Centro Histórico?
Depende de la casona. Las que están en mejor estado, como la de la Fundación Museos, tienen barandas y pisos firmes. Las abandonadas, como la de la Calle 14, tienen riesgos: vigas podridas, tejas sueltas y falta de barandas. Siempre revisa el estado del piso antes de subir, y no lo hagas si hay lluvia o viento. Lleva un acompañante por si algo pasa.
¿Cuánto cuesta visitar las azoteas?
Los precios varían. La Casona de la Calle 10 cuesta $8.000 COP para adultos. La del Parque de los Novios pide $10.000 COP. La de la Calle 14 es gratuita, pero se espera una propina de $5.000 COP. En total, con tres azoteas, gastas entre $18.000 y $23.000 COP. Lleva efectivo porque no reciben tarjetas.
¿Puedo subir a la azotea de la Catedral de Santa Marta?
No, la Catedral Basílica de Santa Marta (en el Parque Santander) no permite acceso a su azotea ni al campanario. Solo se puede visitar la nave principal, y el horario es de lunes a sábado, 8am-12pm y 3pm-6pm. La entrada es gratuita. Si quieres una vista desde altura, mejor busca las casonas de esta guía.
Comparte tu foto de azotea favorita del Centro con el hashtag #AzoteasCentroSM y etiqueta a Malokal en Instagram. Así más personas descubren estas joyas escondidas.
