Introducción histórica o contextual
En el corazón del Centro Histórico de Santa Marta, la Catedral Basílica de Santa Marta no siempre fue solo un lugar de misas y turismo. Entre finales de los años ochenta y principios de los noventa, cuando el conflicto armado colombiano golpeó con fuerza a la capital del Magdalena, sus muros de piedra se convirtieron en refugio para decenas de familias que huían de los bombardeos y las balas. Hoy, pocos guías turísticos mencionan que bajo ese mismo atrio donde los visitantes se toman fotos, hubo niños durmiendo sobre cartones mientras afuera sonaban las explosiones. Este artículo reconstruye esa historia, basada en relatos de vecinos, el testimonio del párroco que sirvió durante aquellos años y las placas conmemorativas que el tiempo ha dejado olvidadas.
El conflicto en Santa Marta no fue un episodio aislado. La ciudad, puerto estratégico del Caribe colombiano, vivió la arremetida de grupos armados como el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), que disputaban el control de rutas de narcotráfico y corredores hacia la Sierra Nevada. Entre 1989 y 1991, los enfrentamientos en el centro urbano fueron constantes. El 22 de marzo de 1990, una serie de bombas estallaron en las inmediaciones del Mercado Público, a solo tres cuadras de la Catedral. Ese día, el atrio dejó de ser un espacio de oración para convertirse en un campamento improvisado.
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La Catedral, construida entre 1766 y 1796, tiene una arquitectura que invita al recogimiento. Pero para quienes vivieron esa época, su valor va más allá de lo estético: fue el único lugar donde el ruido de las balas se sentía menos cerca. "Cuando sonaban los tiros, todo el mundo corría para acá", recuerda doña Carmen, una vendedora de frutas que lleva 40 años en la Plaza de Bolívar. "El padre no cerraba las puertas ni de noche. Decía que ahí no entraba la guerra".
A mayo de 2026, esa memoria sigue viva en los relatos de los más antiguos del barrio, pero no en los folletos turísticos. Este artículo busca llenar ese vacío, conectando el pasado violento con la forma en que el conflicto moldeó el comercio, la arquitectura y la identidad del Centro Histórico.
Qué hacer
Recorrer el atrio con ojos de memoria
El atrio de la Catedral es el punto de partida para entender lo que pasó. Aunque hoy está limpio y rodeado de palmeras, aún se pueden encontrar rastros de aquella época. En la base de la columna izquierda de la fachada principal hay una placa pequeña, casi borrada por el sol, que dice: "A los que aquí encontraron paz en la tormenta, 1990". No aparece en ninguna guía oficial. Para verla, hay que agacharse y buscar entre las sombras de la tarde. Los locales la llaman "la placa de los nadie", porque no tiene nombres, solo una fecha.
También puedes caminar por la Calle 17, que bordea la Catedral por el costado sur. Ahí, en la pared de una tienda de artesanías, hay un grafiti viejo que dice "Vivos se los llevaron", pintado por estudiantes del colegio Liceo Celedón en 1991, en memoria de un compañero desaparecido. Los dueños del local lo han mantenido intacto, aunque algunos turistas lo confunden con un mural moderno.
Visitar la placa conmemorativa en el Parque de los Novios
A dos cuadras de la Catedral, en el Parque de los Novios (Calle 19 con Carrera 4), hay un monumento que pocos conocen: una placa de bronce instalada en 1995 que recuerda a las víctimas del conflicto en Santa Marta. Está al lado de una banca, medio cubierta por un árbol de caucho. La placa lista 47 nombres, la mayoría de comerciantes del centro que fueron asesinados entre 1988 y 1994. Es un lugar de silencio, ideal para quienes quieren entender la escala humana de la violencia que vivió el barrio.
Participar en la 'Caminata de la Memoria'
Cada 9 de abril, desde 2018, un grupo de vecinos organiza la 'Caminata de la Memoria', que sale a las 4 p.m. desde la puerta principal de la Catedral. El recorrido dura aproximadamente dos horas y pasa por siete puntos clave: el atrio, el Mercado Público, el Parque de los Novios, la antigua estación de policía (hoy sede de la Personería), la Calle del Crimen (Calle 14), el cementerio de San Miguel y la plazoleta de la Alcaldía. Durante la caminata, los guías —todos voluntarios locales— cuentan historias de primera mano. No hay discursos políticos, solo relatos de quienes vivieron el conflicto. La actividad es gratuita y abierta a todo público. Se recomienda llevar agua, sombrero y zapatos cómodos, porque el sol en mayo pega fuerte.
Buscar los murales de la memoria en el Centro
Desde 2021, la Fundación Memoria Samaria ha pintado cinco murales en fachadas del Centro Histórico que narran episodios del conflicto. El más famoso está en la Carrera 5 con Calle 16, en la pared del antiguo cine Olympia. Muestra una paloma blanca sobre un fondo de casas derrumbadas, con la frase "La paz también se construye desde el centro". Otro mural, en la Calle 20 con Carrera 3, representa a una mujer cargando un niño mientras huye de una explosión. Los murales no tienen horario de visita, pero se ven mejor en las mañanas, cuando la luz no los deslumbra.
Dónde comer o beber
La Tienda de Doña Carmen (Calle 16 # 4-25)
Doña Carmen, la vendedora de frutas que mencionamos al inicio, hoy tiene un pequeño puesto de jugos naturales en la esquina de la Calle 16 con Carrera 4. Ella estuvo en el atrio durante los bombardeos de 1990. "Aquí mismo, vendía naranjas mientras la gente se escondía", dice. Su jugo de corozo es legendario entre los vecinos, y cuesta $4.000 COP (precio de referencia de mayo de 2026). No hay mesa, solo un banco de madera donde puedes sentarte a escuchar sus historias. Abre de lunes a sábado, de 7 a.m. a 5 p.m.
Restaurante El Refugio (Carrera 3 # 18-12)
A media cuadra de la Catedral, este restaurante familiar ocupa lo que antes fue una bodega donde los desplazados guardaban sus pertenencias durante los enfrentamientos. Hoy sirven almuerzos ejecutivos desde $15.000 COP. El plato fuerte es el "sudado de pescado samario", que preparan con receta de la abuela de la dueña, doña Lidia. Ella cuenta que durante los años más duros, su mamá cocinaba en ollas comunitarias para los refugiados que dormían en el atrio. El restaurante tiene un mural en la pared del fondo con fotos de esa época. Abre de martes a domingo, 11 a.m. a 8 p.m.
Panadería La Paz (Calle 17 # 3-50)
Esta panadería, fundada en 1985, fue el único negocio que no cerró durante los toques de queda de 1990. El dueño, don José, horneaba pan en la madrugada y lo repartía entre las familias que se refugiaban en la Catedral. Hoy, su hija maneja el local y vende el famoso "pan de yuca relleno de queso" a $2.500 COP cada uno. No hay letrero grande, solo un toldo azul desgastado. Los locales lo conocen como "el pan de la guerra". Abre todos los días de 5 a.m. a 7 p.m.
Bar La Placa (Calle 19 # 4-10)
En el Parque de los Novios, este bar es el punto de encuentro de los participantes de la Caminata de la Memoria después del recorrido. Sirven cerveza fría a $5.000 COP y ofrecen un "menú de la memoria": un plato de patacones con hogao que cuesta $12.000 COP. Las paredes están decoradas con fotos antiguas del centro y recortes de periódicos de los años noventa. El ambiente es relajado, con música de vallenato clásico de fondo. Abre de jueves a domingo, de 4 p.m. a 11 p.m.
Cómo llegar y transporte
El Centro Histórico de Santa Marta es compacto y caminable. La Catedral está en la Plaza de Bolívar, en la intersección de la Carrera 4 con Calle 16. Desde cualquier punto del centro, llegar a pie toma máximo 15 minutos.
- En bus urbano: Las rutas que pasan por el centro son la Línea 1 (Mercado - Aeropuerto) y la Línea 8 (Bastidas - Centro). El pasaje cuesta $2.600 COP (precio de referencia de mayo de 2026). Pide que te bajen en "Plaza de Bolívar" o "Catedral".
- En taxi: Desde el aeropuerto Simón Bolívar, un taxi hasta la Catedral cuesta entre $20.000 y $25.000 COP, dependiendo del tráfico. Desde el Rodadero, el viaje cuesta alrededor de $30.000 COP. Siempre acuerda el precio antes de subir.
- A pie desde el Malecón: Si vienes del Malecón (Calle 1), camina hacia el norte por la Carrera 1 hasta la Calle 16, luego gira a la derecha. Son unos 20 minutos de caminata tranquila.
- En bicicleta: Hay estaciones de bicicletas públicas del sistema "Samaria en Bici" en la Plaza de Bolívar. El alquiler por hora cuesta $2.000 COP. Debes registrarte con un documento de identidad.
Tips locales
- No te fíes de las guías turísticas tradicionales: La mayoría de los tours del centro omiten el pasado violento. Si quieres escuchar las historias reales, busca a los guías de la Fundación Memoria Samaria, que ofrecen recorridos temáticos los sábados a las 10 a.m. desde la Catedral. Cuestan $20.000 COP por persona.
- Lleva efectivo: Muchos de los puestos de comida y los vendedores de artesanías cerca de la Catedral no aceptan tarjetas ni transferencias. Hay un cajero automático en la Carrera 4 con Calle 17, pero a veces está vacío los fines de semana.
- Respeta los horarios de silencio: En el atrio de la Catedral, especialmente en las tardes, los vecinos mayores se sientan a descansar. Evita hablar duro o poner música alta. Es un espacio de recogimiento, no de fiesta.
- Busca la placa olvidada: La placa conmemorativa en la columna izquierda de la Catedral es fácil de pasar por alto. Lleva una linterna o usa la del celular para leerla, porque la luz del sol no llega bien a esa zona después de las 3 p.m.
- Habla con los vendedores de la Plaza de Bolívar: Los más antiguos, como doña Carmen o don Pedro, el vendedor de lotería, conocen historias que no están en ningún libro. Si les compras algo (un jugo, un raspado), se sueltan a contar. No preguntes de frente "¿usted vivió la guerra?"; mejor di "¿cómo era esto antes?".
- Evita las horas de calor extremo: Entre las 11 a.m. y las 2 p.m., el sol en el centro puede ser insoportable. Si planeas la caminata de la memoria por tu cuenta, hazla temprano en la mañana o después de las 4 p.m.
- No tomes fotos de las placas sin permiso: Algunas familias de víctimas consideran que las placas son lugares sagrados. Si ves a alguien cerca de una, pregunta si puedes fotografiar. En la placa del Parque de los Novios, por ejemplo, a veces hay flores frescas dejadas por familiares.
Reflexión: ¿por qué los guías turísticos omiten este pasado?
Esta pregunta la he escuchado decenas de veces en las caminatas. La respuesta, según varios guías locales con los que he hablado, es compleja. Por un lado, el turismo en Santa Marta se ha enfocado históricamente en las playas, el Parque Tayrona y la Ciudad Perdida. El centro se vende como un lugar "pintoresco" o "colonial", no como un escenario de guerra. Por otro lado, hay un dolor que muchos prefieren no remover. "A la gente no le gusta recordar los malos tiempos", me dijo una vez un vendedor de artesanías. "Los turistas vienen a relajarse, no a oír tragedias".
Pero esa omisión tiene un costo. Al ignorar el conflicto, se borra la resiliencia de los samarios que reconstruyeron sus vidas entre escombros. Se invisibiliza a las víctimas y se normaliza la violencia como algo del pasado que no merece ser nombrado. En mayo de 2026, cuando el país habla de paz total, recordar lo que pasó en el Centro Histórico no es un acto de morbo, sino de justicia. Las placas olvidadas, los murales desgastados y los relatos de los viejos son la prueba de que la guerra no fue solo en el monte: también fue aquí, en la puerta de la Catedral.
La próxima vez que camines por la Plaza de Bolívar, mira hacia las columnas. Tal vez encuentres esa placa pequeña. Y si lo haces, pregúntate: ¿cuántas historias más están esperando ser contadas?
Preguntas frecuentes
¿Es seguro visitar el Centro Histórico de Santa Marta hoy?
Sí, el Centro Histórico es seguro para turistas durante el día y hasta las primeras horas de la noche. La presencia policial es constante en la Plaza de Bolívar y sus alrededores. Sin embargo, como en cualquier zona céntrica de una ciudad colombiana, se recomienda no mostrar objetos de valor de forma ostentosa y evitar calles solitarias después de las 9 p.m. La Catedral y el Parque de los Novios son particularmente vigilados.
¿Dónde puedo encontrar más información sobre la historia del conflicto en Santa Marta?
Además de los murales y las placas, el Archivo Histórico del Magdalena, ubicado en la Carrera 1 # 20-20 (edificio de la Gobernación), tiene una colección de periódicos locales de los años ochenta y noventa que documentan los episodios violentos. La entrada es gratuita, pero debes pedir cita previa llamando al # de la Gobernación. También puedes consultar el libro "Santa Marta: memorias de una ciudad herida" de la historiadora samaria Lucía Martínez, disponible en la Librería Nacional del Centro Comercial Buenavista.
¿La Caminata de la Memoria se realiza todo el año o solo el 9 de abril?
La caminata oficial es cada 9 de abril, en conmemoración del Día de la Memoria y Solidaridad con las Víctimas del Conflicto Armado en Colombia. Sin embargo, la Fundación Memoria Samaria organiza recorridos similares el último sábado de cada mes, con el mismo punto de partida (la Catedral) a las 4 p.m. Estos recorridos son más cortos (una hora y media) y no requieren inscripción previa. Se recomienda llegar 15 minutos antes para escuchar las instrucciones.
