Introducción: Más allá del algoritmo
En el Centro Histórico de Santa Marta, el sonido no se descarga. Se encuentra. Mientras los tiktoks de covers de reggaetón saturan las pantallas, hay una escena que se escapa del algoritmo: la de los músicos callejeros que llevan décadas —o generaciones— tocando en las esquinas del barrio. Aquí no hay filtros ni loops. Hay acordeones desafinados a propósito, guitarras con cuerdas de pescar y voces que narran la historia de una ciudad que no cabe en un video de 15 segundos. Este artículo es para quienes quieren escuchar a Santa Marta, no solo verla.
Mayo de 2026 encuentra al Centro más vivo que nunca, con un flujo constante de turistas nacionales y extranjeros que caminan entre la Plaza de Bolívar y la Calle 14. Pero si te quedas solo con lo que ves, te pierdes lo esencial. Aquí van tres personajes que definen el paisaje sonoro del Centro, sus puntos exactos y cómo encontrarlos sin depender de Google Maps.
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Perfil 1: Don Ramiro, el acordeonero de la Plaza de Bolívar
Don Ramiro tiene 68 años y toca el acordeón desde los 12. No usa redes sociales. Su repertorio es puro vallenato tradicional: canciones de Escalona, Diomedes Díaz y algunas composiciones propias que nunca ha grabado. Se sienta en la misma banca de madera frente a la Catedral, todos los días de 9:00 a.m. a 1:00 p.m., y de 4:00 p.m. a 7:00 p.m. “Aquí no hay micrófono, solo el viento y la gente”, dice mientras ajusta los fuelles.
Repertorio clave: “La casa en el aire”, “El testamento”, “Matilde Lina”. Si le pides un porro, se ríe y te toca “El pescador” de Barranquilla. No acepta covers de artistas actuales. “Eso no es vallenato, es ruido”, sentencia.
Dato curioso: Don Ramiro afina su acordeón con una técnica heredada de su abuelo: usa cera de abejas para sellar los escapes de aire. Dice que el sonido “sabe a miel”.
Punto en el mapa: Banca de madera en el costado norte de la Plaza de Bolívar, justo debajo de la sombra del almendro más grande. Es fácil ubicarlo porque siempre hay un perro mestizo dormido a sus pies.
Perfil 2: La Negra del Tambor, en la Calle 14 con Carrera 4
María del Socorro, conocida como “La Negra del Tambor”, es una mujer de 45 años que toca tambores alegres y llamadores desde los 8. Aprendió viendo a su padre, un músico de bullerengue que recorría los pueblos del Magdalena. Ella no canta, pero su tambor habla. “Cada golpe es una palabra. Si sabes escuchar, entiendes lo que digo”, explica mientras golpea el cuero con las palmas abiertas.
Repertorio: Ritmos de bullerengue, chalupa y algunos cantos de vaquería. No usa partituras. Todo es memoria oral. “Esto no se enseña en conservatorios”, dice. Su sesión dura entre 30 y 45 minutos, y luego descansa 10 para hidratarse. Siempre lleva una botella de agua de panela con limón.
Dato curioso: La Negra del Tambor fabrica sus propios parches con cuero de chivo que compra en el mercado de Taganga. Dice que el cuero de res “suena a muerto”.
Punto en el mapa: Esquina de la Calle 14 con Carrera 4, frente a la tienda de artesanías “Arte Sannartinero”. Llega alrededor de las 3:00 p.m. y toca hasta que se oculta el sol (alrededor de las 6:00 p.m.).
Perfil 3: El Gaita y la Guacharaca, en el Parque de los Novios
Jairo y su hijo menor, de 17 años, forman un dúo que toca gaitas y guacharaca. Jairo tiene 52 años y es descendiente de indígenas Kogui. La gaita que toca está hecha de cardón, un cactus seco que crece en la Sierra Nevada. “Cada gaita tiene un espíritu. Si no la tratas bien, no suena”, dice. Su hijo toca la guacharaca con un ritmo que parece imposible para un adolescente.
Repertorio: Cumbias tradicionales, porros y algunos aires de la Sierra. No tocan champeta ni vallenato comercial. “Eso es para los parlantes”, se ríe Jairo. Su música es instrumental, con un sonido que evoca el viento entre los cerros.
Dato curioso: Jairo entierra su gaita en la arena de la playa durante tres días antes de tocarla en público. “La tierra le da la voz”, explica.
Punto en el mapa: En el Parque de los Novios, específicamente en la glorieta central. Su horario es irregular, pero suelen estar los fines de semana de 10:00 a.m. a 2:00 p.m.
Qué hacer: Cómo escuchar sin molestar
No se trata solo de pararse a oír. Hay una etiqueta local que pocos turistas conocen. Aquí van las reglas no escritas:
- No grabes sin preguntar: Muchos músicos callejeros se ofenden si les pones un celular en la cara sin antes saludar. Don Ramiro, por ejemplo, solo permite grabar si le compras una gaseosa o le dejas una propina de al menos $5.000 COP.
- No interrumpas la canción: Si estás pasando, espera a que termine el tema para hablar o dejar dinero. Interrumpir es de mal gusto.
- Siéntate en el suelo o en una banca: No te pares justo enfrente bloqueando la vista. Los músicos aprecian que te tomes el tiempo de sentarte a escuchar, aunque sea por un tema.
- Propina justa: En mayo de 2026, el mínimo sugerido es de $3.000 a $5.000 COP por canción. Si te quedas 20 minutos, deja $10.000 COP. Los músicos viven de eso.
Dónde comer o beber cerca de los puntos musicales
El Centro tiene opciones para estirar el paseo sin perder el ritmo:
- La Casa del Café (Calle 16 # 3-45): A dos cuadras de la Plaza de Bolívar. Ofrece café de la Sierra Nevada a $4.000 COP. Ideal para sentarse después de escuchar a Don Ramiro.
- Restaurante Donde Chucho (Calle 14 # 4-20): Justo al lado del punto de La Negra del Tambor. Sirven pescado frito con patacón por $18.000 COP. Abierto de 11:00 a.m. a 8:00 p.m.
- Bar El Rincón del Parque (Parque de los Novios): Cerveza fría a $5.000 COP y música ambiental. Perfecto para oír a Jairo y su hijo desde una mesa.
Cómo llegar y transporte
El Centro Histórico es peatonal en su mayor parte, pero llegar es fácil:
- A pie: Si estás en El Rodadero, toma un bus urbano (ruta 1 o 2) hasta la Avenida del Ferrocarril. Desde allí, camina 10 minutos hacia la Plaza de Bolívar.
- En taxi: Desde cualquier punto del Rodadero, el viaje cuesta entre $10.000 y $15.000 COP. Desde el aeropuerto, unos $25.000 COP.
- En mototaxi: Opción rápida y barata ($5.000 COP desde la Avenida Libertador). Pregunta por “la Plaza” o “el Parque de los Novios”.
- Bicicleta: Hay estaciones de bicicletas públicas cerca del Mercado Público. El alquiler es de $2.000 COP por hora.
Entrevista: La relación con el barrio y el turismo
Hablamos con Don Ramiro y La Negra del Tambor sobre cómo ven el cambio en el Centro. Don Ramiro dice: “Antes éramos invisibles. La gente pasaba y ni nos miraba. Ahora vienen con sus celulares, pero muchos no escuchan. Solo quieren el video para Instagram. Eso no es cultura, es vitrina”.
La Negra del Tambor es más optimista: “El turismo trae plata, pero también trae ruido. A veces la gente habla fuerte mientras toco, o ponen música en sus parlantes. Pero cuando alguien se sienta y cierra los ojos, sé que entendió”. Ambos coinciden en que el mayor problema es la falta de apoyo del distrito. “No hay permisos, no hay tarimas. Nosotros solos”, dice Jairo, quien añade que la alcaldía no les ha ofrecido espacios formales para tocar.
Un dato que pocos saben: en 2024, un grupo de músicos callejeros del Centro intentó formar una asociación para gestionar horarios y evitar conflictos con los comerciantes. El proyecto se cayó por falta de interés de la administración local. “Nosotros seguimos. Esto no para”, dice Don Ramiro.
Tips locales para coleccionistas de sonidos
- Lleva una grabadora portátil: Los celulares comprimen el audio. Una grabadora de mano (como una Zoom H1) captura los matices del acordeón o el tambor. Pregunta antes de grabar.
- Madruga: Los músicos más auténticos tocan en la mañana, antes del calor y el bullicio de los turistas. Don Ramiro está a las 9:00 a.m. puntual.
- Busca los miércoles: Ese día hay menos movimiento en el Centro, y los músicos suelen tener más tiempo para conversar. La Negra del Tambor a veces improvisa talleres informales si hay interés.
- No compres discos piratas: Algunos vendedores ofrecen CDs con “música tradicional” que son grabaciones genéricas. Apoya directamente a los músicos callejeros comprándoles su música si la tienen grabada (pocos la tienen, pero Don Ramiro vende copias caseras por $10.000 COP).
- Respeta el silencio: Entre canciones, los músicos descansan. No les grites peticiones mientras afinan. Espera a que te miren o te saluden.
Call to Action: Escucha el playlist exclusivo
Hemos compilado una playlist digital con grabaciones de campo de Don Ramiro, La Negra del Tambor y el dúo de gaita. Incluye sonidos ambientales del Centro (campanas de la Catedral, pregones del mercado) y tres canciones completas. Para acceder, visita malokal.com/sonidos-centro y guarda los puntos en tu mapa de Google Maps. Así, cuando camines por el Centro, sabrás exactamente dónde encontrar estos sonidos que no oirás en TikTok.
Preguntas frecuentes
¿Puedo unirme a tocar con los músicos callejeros?
Depende. Don Ramiro no acepta que nadie toque su acordeón, pero si llevas tu propio instrumento (una guitarra, una flauta) y pides permiso, a veces te deja acompañarlo en una canción. La Negra del Tambor es más abierta: si sabes llevar el ritmo, te presta un tambor pequeño. Jairo no permite que toquen su gaita, pero su hijo a veces enseña a rasgar la guacharaca por una propina de $5.000 COP.
¿Hay algún día especial para escuchar música callejera en el Centro?
Sí. Los sábados en la mañana (de 8:00 a 11:00 a.m.) hay una concentración espontánea de músicos en la Plaza de Bolívar, donde a veces se arman parrandas de varios instrumentos. Los domingos hay menos movimiento porque muchos músicos asisten a misa o descansan. Los viernes por la tarde, el Parque de los Novios se llena de grupos emergentes, pero no siempre son tradicionales.
¿Cómo sé si un músico callejero es auténtico o solo un “performance” para turistas?
Una señal es el repertorio. Si tocan canciones de moda (reggaetón, pop en inglés) o usan parlantes y pistas pregrabadas, probablemente no son parte de la escena tradicional. Los músicos auténticos usan instrumentos acústicos, tienen un estilo propio y no repiten exactamente la misma canción cada hora. Además, suelen tener una historia que contar si les preguntas con respeto. Don Ramiro, por ejemplo, te puede hablar de la primera vez que tocó en la Plaza en 1978.
