Introducción: el bunker que nadie visita (y deberías)
Si caminas por la falda del cerro de La Popa, justo donde el barrio Pie de la Popa se arruga contra la ladera, hay una puerta de metal oxidado que casi nadie nota. Detrás de esa puerta, enterrado bajo tierra y maleza, está uno de los secretos mejor guardados de Cartagena: un bunker militar de la Segunda Guerra Mundial. No, no es un mito. Existe. Y los vecinos más viejos del barrio lo conocen como "el refugio". En julio de 2026, ese bunker sigue ahí, intacto, esperando que alguien le devuelva la memoria.
Pie de la Popa no aparece en las guías turísticas. No tiene un castillo ni un malecón con vista al mar. Pero tiene algo más valioso: una historia que los cartageneros han guardado en silencio. Este artículo es para ti, que ya te cansaste del centro histórico abarrotado y quieres sentir la ciudad real. Acá te cuento cómo llegar, qué hacer y por qué este bunker es el plan más raro y auténtico que puedes hacer en Cartagena.
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Historia del barrio: de fortín militar a refugio de memoria
Pie de la Popa nació como un asentamiento popular a mediados del siglo XX, cuando familias desplazadas por la violencia en el Caribe colombiano llegaron a Cartagena y se treparon por el cerro. Pero antes de que existieran las casas de bareque y los callejones empinados, el lugar ya tenía un rol estratégico. Durante la Segunda Guerra Mundial, el gobierno colombiano, alineado con los Aliados, construyó una red de bunkers en las alturas de Cartagena para proteger la bahía de posibles ataques de submarinos alemanes. Uno de esos bunkers quedó justo donde hoy está Pie de la Popa.
El bunker no es una cueva natural. Es una estructura de concreto armado, con paredes de casi un metro de grosor, diseñada para resistir bombardeos. Tiene dos niveles, troneras para fusiles y un túnel de escape que, según los vecinos, conectaba con la cima del cerro. Después de la guerra, el ejército lo abandonó. Durante décadas, sirvió como bodega de basura, escondite de pandillas y, finalmente, como leyenda urbana. Pero desde 2019, un grupo de vecinos mayores, liderados por doña Carmen Martínez (80 años, residente desde 1965), empezó a limpiarlo y a contar su historia.
Hoy, el bunker es un monumento no oficial. No hay placa, no hay guía estatal, no hay entrada en Google Maps. Pero existe. Y los vecinos lo custodian como un tesoro.
Entrevista con doña Carmen: la memoria viva del bunker
Una tarde de junio, me senté con doña Carmen en la tienda D'Luna, en la Calle de la Cruz. Mientras servía tintos en vasos de plástico, me contó:
—"Mijo, cuando yo llegué aquí, el bunker era un basurero. Los muchachos se metían a fumar marihuana. Pero mi papá, que trabajó en la Base Naval, me dijo: 'Eso no es un hueco cualquiera, eso es una fortaleza'. Un día, con una linterna, me metí. Vi las troneras, vi los cuartos. Supe que había que cuidarlo."
Doña Carmen y otros cinco vecinos formaron la Asociación de Vecinos de Pie de la Popa. Desde entonces, organizan jornadas de limpieza cada mes. Han recuperado dos de los cuatro cuartos del bunker. En las paredes aún se ven inscripciones de soldados: fechas, nombres, dibujos de mujeres. "Esto es patrimonio, pero el Distrito no hace nada", dice ella, moviendo la cabeza.
Qué hacer en Pie de la Popa (más allá del bunker)
El bunker es la joya, pero el barrio entero es una experiencia. Esto es lo que no te puedes perder:
- Visitar el bunker con los vecinos: No intentes entrar solo. La puerta suele estar cerrada con candado. La Asociación de Vecinos abre el bunker los domingos a las 10 a.m. Punto de encuentro: tienda D'Luna, Calle de la Cruz. La entrada es gratuita, pero se aceptan donaciones voluntarias (sugerido: 5.000 COP).
- Caminar la Calle de la Cruz: Es la calle principal del barrio, empinada y llena de casas de colores. Encontrarás murales hechos por jóvenes del sector y una vista espectacular de la bahía desde la parte alta.
- Subir al cerro de La Popa: Desde Pie de la Popa puedes tomar un sendero peatonal que sube hasta el Convento de la Popa. Son unos 20 minutos a pie. Lleva agua y zapatos cómodos. La subida es dura pero la vista desde la cruz es la mejor de Cartagena.
- Conocer la tienda D'Luna: Más que una tienda, es el centro cultural del barrio. Doña Carmen vende dulces típicos (cocadas, enyucados, alegrías) y tiene un mural con fotos antiguas del bunker. Pregúntale por la historia del barrio y te contará horas.
Dónde comer o beber en Pie de la Popa
No esperes restaurantes gourmet. Acá se come comida de la abuela, en puestos callejeros y cocinas familiares. Estas son las paradas obligadas:
- Comedor Doña Lola (Calle de la Cruz # 12-30): Abre de lunes a sábado, 11 a.m. a 4 p.m. El menú del día cuesta 12.000 COP e incluye sopa, seco (arroz, carne, patacón, ensalada) y jugo natural. El pescado frito los viernes es legendario.
- Puesto de arepas de doña Matilde (esquina de la Calle de la Cruz con Carrera 5): Arepas de huevo, arepas con queso costeño y butifarras. Precios: 3.000 a 5.000 COP. Abre de 6 a 10 a.m. y de 5 a 9 p.m.
- Tienda D'Luna (Calle de la Cruz # 10-50): Además de ser el punto de encuentro, venden cerveza fría (Aguila, Club Colombia) a 3.000 COP y refrescos de fruta natural. Ideal para hidratarse después de la subida.
Importante: estos precios son de referencia de julio de 2026. Pueden variar, así que lleva efectivo (no reciben tarjeta).
Cómo llegar y transporte
Pie de la Popa está a 15 minutos en bus desde el centro histórico. No hay Transcaribe directo, pero las rutas de buses azules (que dicen "La Popa" o "Pie de la Popa") te dejan en la entrada del barrio. También puedes tomar un taxi desde Bocagrande por unos 15.000 COP (negocia antes de subir).
Si vienes en carro particular, sube por la Calle de la Cruz. El barrio es seguro de día, pero evita dejar objetos de valor a la vista. El estacionamiento es en la calle, sin parqueaderos formales.
Para los aventureros: desde el centro histórico, puedes caminar hasta el pie del cerro (unos 30 minutos) y luego subir por las escaleras de la Calle de la Cruz. No es recomendable de noche.
Tips locales (de un cartagenero a ti)
- Llega temprano: El bunker se visita los domingos a las 10 a.m. Si llegas después de las 11, el sol pega duro y los vecinos ya habrán cerrado. No hay baños públicos, así que ve al baño antes de salir.
- Lleva linterna: El bunker no tiene luz eléctrica. Las linternas de celular sirven, pero una linterna potente te dejará ver mejor las inscripciones en las paredes.
- Habla con los vecinos: No te limites al bunker. Pregunta por don Pedro, el zapatero de la Calle de la Cruz, que conoce cada túnel del barrio. O por la señora Ana, que hace dulces de coco en su casa y los vende en la puerta.
- Respeta el espacio: El bunker no es un parque de diversiones. No rayes las paredes, no dejes basura. Los vecinos lo cuidan con cariño. Si puedes, deja una donación (5.000 COP es un buen gesto).
- Combínalo con el Convento de la Popa: Después del bunker, sube al convento. La entrada cuesta 15.000 COP. La vista de la ciudad desde allá arriba es la postal que no te llevas en las guías turísticas.
Preguntas frecuentes
¿El bunker es seguro para visitar?
Sí, pero con condiciones. El bunker fue limpiado y reforzado por los vecinos. Las paredes son sólidas, pero hay zonas con escombros. No hay barandas ni señalización. Se recomienda usar zapatos cerrados y no llevar niños pequeños. La Asociación de Vecinos acompaña las visitas y te guía por las áreas seguras.
¿Puedo visitar el bunker entre semana?
No hay horarios fijos entre semana. La puerta está cerrada con candado. Si quieres ir un día diferente al domingo, contacta a la tienda D'Luna (pregunta por doña Carmen) y coordina una visita. Ellos suelen abrir si avisas con un día de anticipación.
¿Hay algún costo para entrar al bunker?
La entrada es gratuita. La Asociación de Vecinos acepta donaciones voluntarias para mantener el lugar limpio y comprar materiales de restauración. No hay tarjeta de crédito, solo efectivo. Lleva billetes pequeños (2.000, 5.000 COP).
¿Qué tan cerca queda el bunker del Convento de la Popa?
Está a unos 500 metros en línea recta, pero el camino es empinado. Desde el bunker, caminas 10 minutos hasta la base del convento y luego subes 15 minutos más por las escaleras. Es una caminata moderada. Lleva agua y protector solar.
¿El bunker es apto para personas con movilidad reducida?
# El acceso al bunker tiene escalones de piedra y el interior es estrecho. No hay rampas ni ascensores. Tampoco hay transporte público adaptado en el barrio. Se recomienda solo para personas con buena condición física.
