El vitral que se niega a desaparecer en las lomas de San Antonio
Si alguna vez has caminado por las calles empedradas de San Antonio, seguro te ha pasado: una luz de colores se cuela por una ventana antigua y te detienes, sin saber bien por qué. Esa luz no es casualidad. Detrás de ella hay un oficio que se resiste a morir en Cali: el arte del vitral, el vidrio emplomado que decoró las casas de principios del siglo XX y que hoy apenas sobrevive en un taller de la calle 9. En junio de 2026, mientras la ciudad corre hacia lo moderno, un puñado de artesanos sigue soldando plomo y cortando vidrio como se hacía hace cien años. Este artículo es una guía para entender ese arte olvidado, para saber dónde verlo, cómo restaurarlo y, si te animás, para aprender a hacerlo vos mismo.
Contexto histórico: el vitral en las casas de San Antonio (1900-1950)
San Antonio no siempre fue el barrio bohemio de galerías y bares que conocés hoy. A principios del siglo XX, era el refugio de la élite caleña. Familias enteras construían casas de estilo republicano y neoclásico, con techos altos, patios internos y, por supuesto, vitrales. El vitral no era un lujo menor: traer vidrio coloreado desde Europa o desde Bogotá costaba una fortuna. Pero en una ciudad donde el sol pega fuerte, la luz filtrada por un vitral era una declaración de estatus y de gusto.
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Entre 1900 y 1950, los talleres de vitrales en Cali se concentraban en el centro y en San Antonio. Artistas como el alemán Walter Klocker o el caleño Hernando "Mono" González dejaron su huella en ventanas, puertas y claraboyas. Los motivos eran variados: desde figuras geométricas hasta representaciones de santos, flores y paisajes del Valle. El vidrio emplomado no solo decoraba: también ventilaba, protegía del polvo y daba privacidad sin perder luz.
Con el tiempo, el auge del concreto y las fachadas minimalistas fue desplazando al vitral. Para los años 70, muchos talleres cerraron. Las casas antiguas empezaron a venderse o a convertirse en restaurantes, y los vitrales originales se fueron rompiendo, reemplazados por vidrio común o simplemente tapiados. Hoy, de los más de 50 talleres que existían en la ciudad, solo queda uno activo en San Antonio. Y ese es el que vamos a visitar.
El último taller activo en la calle 9: una visita al corazón del oficio
En la calle 9, entre carreras 5 y 6, hay una fachada amarilla que pasa desapercibida. No tiene letrero grande, solo un cartel pintado a mano que dice "Taller de Vitrales San Antonio". Adentro, el olor a soldadura y vidrio cortado te recibe antes que el dueño: don Alberto Jaramillo, un hombre de 68 años que aprendió el oficio a los 14, cuando su papá lo mandó a trabajar con un maestro vidriero italiano que llegó a Cali en los años 50.
Don Alberto es la memoria viva del vitral en Cali. Me recibió un martes en la mañana, mientras reparaba un vitral de una casa de la avenida 2 Norte. "Esto ya casi nadie lo quiere hacer", me dijo sin dejar de soldar. "Los jóvenes prefieren el celular. Pero acá seguimos, porque hay gente que todavía valora la luz de un vitral bien hecho".
El taller es pequeño: unos 40 metros cuadrados, con mesas de trabajo, estantes llenos de vidrios de colores (azul cobalto, verde esmeralda, rojo rubí, amarillo ámbar) y herramientas que parecen sacadas de otro siglo: cortadores de vidrio, pinzas, martillos, soldadores de plomo. Don Alberto trabaja solo, aunque a veces recibe a un ayudante eventual. "Cada vitral es único", explica. "No hay dos iguales. Por eso tardo semanas en uno solo".
Si querés visitarlo, no esperes un showroom con precios colgados. Don Alberto atiende sin cita, pero es mejor llamar antes (el # lo conseguís preguntando en la tienda de la esquina, en la carrera 5 con calle 9). Los precios de referencia de junio de 2026: una restauración básica de un vitral de 1 metro cuadrado puede costar entre $200.000 y $400.000 COP, dependiendo del daño. Un vitral nuevo, hecho a medida, arranca en $600.000 COP y puede superar los $2.000.000 COP si lleva detalles complejos.
Paso a paso para restaurar un vitral doméstico
Si tenés un vitral viejo en tu casa de San Antonio o en algún otro barrio, no lo tires. Don Alberto me enseñó el proceso básico de restauración. Acá te lo cuento, pero ojo: no intentés hacerlo sin experiencia. El vidrio corta, el plomo es tóxico y la soldadura requiere práctica. Mejor llamá a un profesional.
1. Evaluación del daño
Lo primero es revisar si el vitral tiene vidrios rotos, plomos flojos o soldaduras oxidadas. Si solo está sucio, una limpieza con agua y jabón neutro puede bastar. Si hay grietas o piezas sueltas, hay que desmontar la sección afectada.
2. Desmontaje cuidadoso
Se retira el vitral del marco, con cuidado de no forzar los plomos. Se colocan los vidrios sobre una mesa acolchada. Don Alberto recomienda usar guantes de carnaza para no lastimarse con los bordes filosos.
3. Reemplazo de vidrios rotos
Se mide el espacio vacío, se corta un vidrio nuevo del mismo color y grosor. El vidrio debe ser "antiguo" o "artesanal" para que combine con el resto. Usar vidrio moderno común desentona y puede romperse por la expansión térmica.
4. Reemplazo de plomos
Los plomos viejos se cortan con una tijera especial. Se colocan nuevos perfiles de plomo en forma de H, que abrazan los vidrios. Esto requiere paciencia: cada pieza debe encajar perfectamente.
5. Soldadura
Se sueldan las uniones de los plomos con estaño y un soldador eléctrico. La soldadura debe ser uniforme, sin excesos. Don Alberto usa una mezcla 60/40 (estaño/plomo) para mayor durabilidad.
6. Masillado y limpieza
Se aplica masilla especial para vitrales (una mezcla de aceite de linaza y carbonato de calcio) para sellar los espacios entre vidrio y plomo. Luego se limpia el exceso con un trapo y se deja secar 24 horas.
7. Reinstalación
Se coloca el vitral de vuelta en el marco, asegurándolo con clavos o tornillos de bronce. Se sella con silicona para evitar filtraciones de agua.
Un dato curioso: don Alberto me contó que muchos vitrales originales de San Antonio usaban vidrio "soplado a boca", que tiene burbujas y ondulaciones. Eso les da un brillo único. Si encontrás un vitral así, no lo cambiés por vidrio plano moderno. "Eso es como cambiar un cuadro de Botero por una impresión", dice.
Mapa de 5 vitrales públicos visibles desde la calle en San Antonio
No necesitás entrar a ninguna casa para ver vitrales en San Antonio. Acá van cinco lugares donde podés apreciarlos desde la acera. Son perfectos para una caminata de una hora, con paradas para fotos.
- Iglesia de San Antonio (Carrera 6 con Calle 2): La fachada principal tiene un vitral circular de la Virgen del Carmen, restaurado en 2023. Visible desde la plazoleta. Los colores azul y rojo son originales de 1920.
- Casa del Virrey (Carrera 5 # 2-45): En la ventana del segundo piso, un vitral geométrico art déco de los años 30. Se ve claramente desde la calle, especialmente al atardecer, cuando el sol lo ilumina de frente.
- Hotel San Antonio (Carrera 4 # 3-12): La entrada tiene un vitral abstracto con formas de aves, hecho por el taller de don Alberto en 2018. Está protegido por una reja, pero se ve bien.
- Casa de la Cultura de San Antonio (Carrera 6 # 1-30): En la puerta lateral hay un vitral con motivos florales, restaurado en 2021. Es pequeño pero muy detallado, con pétalos en tonos naranja y amarillo.
- Edificio de la antigua Farmacia San Antonio (Calle 3 con Carrera 5): Un vitral publicitario de los años 40 que promociona "Jabón Reuter". Es raro: combina texto con una imagen de una mujer. Está medio oculto por un toldo, pero si mirás hacia arriba, lo ves.
Tip: llevá binoculares o un celular con zoom. Algunos vitrales están altos y los detalles se pierden. Y no olvidés preguntar en la Casa del Virrey si están haciendo talleres abiertos (más sobre eso al final).
Dónde comer o beber cerca del taller de vitrales
Después de visitar a don Alberto, seguro te da hambre o sed. La calle 9 y sus alrededores tienen opciones para todos los gustos. Acá van tres recomendaciones locales, no las típicas turísticas.
- La Casa de la Abuela (Carrera 5 # 9-45): Un restaurante familiar que lleva 30 años. Especialidad: sancocho de gallina ($18.000 COP) y jugo de lulo. Abierto de martes a domingo, 11am-7pm. Queda a dos cuadras del taller.
- El Solar de la 9 (Calle 9 # 4-30): Un café-bar con terraza que a veces hace exposiciones de arte. Tienen cerveza artesanal ($8.000 COP la pinta) y empanadas de pipián ($3.000 COP cada una). Abierto de jueves a domingo, 4pm-11pm.
- Panadería San Antonio (Carrera 6 # 8-12): Ideal para un desayuno rápido. Venden pandequeso ($1.500 COP) y café negro ($2.000 COP). Abierto todos los días desde las 6am hasta las 8pm. No tiene mesas, pero podés comer en la banca de la plazoleta.
Si preferís algo más formal, el restaurante El Mesón de San Antonio (Carrera 4 # 2-15) ofrece platos colombianos con un toque gourmet, pero los precios son más altos (platos desde $35.000 COP).
Cómo llegar y transporte al taller de vitrales de la calle 9
Llegar al taller de don Alberto es sencillo. San Antonio es un barrio céntrico, bien conectado. Acá van las opciones:
- A pie: Si estás en el centro de Cali, caminá hacia el oeste por la calle 9. Desde la Plaza de Cayzedo, son unos 15 minutos. Subiendo la loma, pasás por la Iglesia de San Antonio y luego buscás la carrera 5.
- En bus: Las rutas que pasan por la calle 9 son la T47 y la A14. Preguntale al conductor "¿deja en la calle 9 con carrera 5?" El pasaje cuesta $2.900 COP (tarifa 2026).
- En taxi o Uber: Desde cualquier punto de Cali, un taxi al barrio San Antonio cuesta entre $8.000 y $15.000 COP, dependiendo del tráfico. Decí "calle 9 con carrera 5, San Antonio".
- En carro particular: Hay parqueo en la calle 9, pero es escaso. Recomiendo el parqueadero de la carrera 6 con calle 2 (cuesta $4.000 COP la hora). No dejés objetos de valor a la vista.
Un consejo: evitá llegar en hora pico (7am-9am y 5pm-7pm) porque la subida a San Antonio se congestiona. El mejor horario para visitar el taller es entre las 10am y las 12 del mediodía.
Tips locales para disfrutar el arte del vitral en San Antonio
Acá van consejos que solo un caleño te daría, basados en mi experiencia y en lo que me contó don Alberto.
- No toques los vitrales: Parece obvio, pero mucha gente apoya las manos en los vidrios para tomar fotos. El aceite de la piel daña el plomo y opaca el color. Usá un paño si necesitás limpiar algo.
- Visitá en la tarde: Los vitrales lucen mejor entre las 3pm y las 5pm, cuando el sol del oeste los ilumina desde adentro. Al mediodía, la luz es muy fuerte y los colores se ven planos.
- Llevá efectivo: Don Alberto no acepta tarjeta de crédito ni Nequi. Si querés comprar un vitral o pagar una restauración, llevá billetes. Los precios son negociables, pero no regateés demasiado: el oficio es caro y él vive de eso.
- Respetá el horario del taller: Don Alberto trabaja de lunes a viernes, de 8am a 5pm, pero a veces cierra temprano si tiene un encargo urgente. Si viajás desde lejos, llamá antes al teléfono que te den en la tienda de la esquina.
- Mirá hacia arriba: Además de los vitrales, San Antonio tiene balcones de madera tallada y tejas de barro. La arquitectura completa es una obra de arte. No te quedés solo con los vidrios.
- Comprá un recuerdo: Don Alberto vende pequeños vitrales de mano (unos 15x15 cm) por $30.000 COP. Son perfectos para llevar de recuerdo o regalar. No siempre tiene stock, así que preguntá.
Agenda de talleres abiertos al público: aprendé a hacer vitrales
Si después de leer esto te dieron ganas de probar, estás de suerte. La Casa del Virrey (Carrera 5 # 2-45) organiza talleres gratuitos de vitrales el primer sábado de cada mes. El próximo es este sábado, a las 10am. Durá tres horas y te enseñan lo básico: cortar vidrio, manejar el plomo y soldar. No necesitás experiencia ni herramientas. Solo llevá ropa que puedas ensuciar y ganas de aprender.
El taller lo dicta don Alberto en persona, con ayuda de dos voluntarios. El cupo es limitado a 15 personas. Para inscribirte, tenés que ir a la Casa del Virrey de lunes a viernes, entre 9am y 4pm, y dejar tus datos. No hay costo, pero si querés hacer un vitral para llevarte, el material cuesta $50.000 COP. Es una oportunidad única para aprender de un maestro que ya casi no enseña.
Además, este sábado 15 de junio de 2026, habrá una exposición de vitrales antiguos en la misma Casa del Virrey, con piezas de colecciones privadas que nunca se han mostrado al público. Entrada libre, de 11am a 6pm. No te lo pierdas.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto cuesta restaurar un vitral en San Antonio?
Depende del tamaño y el daño. Un vitral de 1 metro cuadrado con vidrios rotos y plomos flojos puede costar entre $200.000 y $400.000 COP. Si solo necesita limpieza y masillado, el precio baja a $80.000 COP. Don Alberto cobra por hora de trabajo ($50.000 COP la hora) más el material. Siempre pedí un presupuesto antes de empezar.
¿Se pueden comprar vitrales nuevos hechos a mano en San Antonio?
Sí, en el taller de don Alberto. Él hace vitrales a medida, con diseños personalizados. Un vitral sencillo (50x50 cm) cuesta desde $300.000 COP. Uno más grande o con detalles complejos puede llegar a $1.500.000 COP. El tiempo de entrega es de 2 a 4 semanas.
¿Hay otros talleres de vitrales activos en Cali?
Hasta junio de 2026, el taller de don Alberto en la calle 9 es el único activo en San Antonio. En el centro de Cali hay dos talleres más, pero se dedican a vidrio templado y no al vitral artesanal. Uno está en la carrera 4 con calle 15, pero no trabajan con plomo. Si querés el oficio tradicional, vení acá.
Qué hacer
Visitar el Taller de Vitrales de San Antonio
Este taller es el corazón del arte del vitral en Cali. Aquí podrás ver a los artesanos en acción, creando piezas únicas que reflejan la luz y la historia del barrio. No dudes en preguntar sobre el proceso y la historia detrás de cada vitral.
Insider Tip: Asegúrate de visitar en horas de la mañana, cuando la luz natural resalta los colores vibrantes de los vitrales. Además, lleva una cámara; las oportunidades de fotos son abundantes.
Recorrer las calles empedradas
Pasear por San Antonio te permite disfrutar de la arquitectura colonial y el ambiente bohemio del lugar. Las casas pintadas de colores y las pequeñas plazas son perfectas para perderse un rato.
Insider Tip: Lleva un mapa local y busca las obras de arte urbano que están escondidas en las calles. Muchos artistas locales han plasmado su talento en murales que cuentan historias del barrio.
Visitar la Iglesia de San Antonio
Esta iglesia, ícono del barrio, no solo es un lugar de culto, sino también un punto de encuentro cultural. Desde su mirador, puedes obtener una vista panorámica de Cali que vale la pena.
Insider Tip: Si puedes, asiste a una misa o concierto de música sacra. La acústica del lugar es impresionante y la experiencia es única.
