El Rodadero antes del turismo: una guía de la memoria rodaderense
Si usted es de los que creció en El Rodadero antes de que los edificios taparan el mar desde la calle 9, seguro recuerda el olor a pescado frito en las mañanas y el sonido de las olas chocando contra las rocas. No había centros comerciales, ni discotecas, ni turistas con cámaras colgadas al cuello. Había pescadores, tejo, pozos de agua natural y una vida de barrio que hoy parece un sueño lejano. En junio de 2026, cuando el ruido de los jetskis y los vendedores ambulantes es la banda sonora del sector, vale la pena hacer un viaje al pasado. Esta guía no es para turistas que buscan playa y ron; es para los que quieren entender cómo era este pedazo de Santa Marta cuando todavía no se llamaba "destino turístico".
Introducción histórica: de caleta de pescadores a balneario popular
Antes de que El Rodadero fuera el epicentro del turismo en la costa Caribe, era una caleta de pescadores. Las familias que llegaron a principios del siglo XX —muchas de ellas desplazadas por la violencia bipartidista o simplemente buscando una vida más tranquila— se asentaron en lo que entonces era una ensenada protegida por la Sierra Nevada. No había carretera pavimentada; se llegaba en burro o a pie desde Santa Marta por un camino de tierra que bordeaba la bahía.
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El nombre "El Rodadero" viene de las rodadas que dejaban los carros de bueyes al bajar la carga de pescado desde la montaña hasta la playa. Los más viejos del barrio aún recuerdan cuando la arena llegaba hasta las puertas de las casas, y no existía la Avenida del Mar. El mar era el patio de todos: los niños se bañaban desnudos, las mujeres lavaban ropa en las rocas y los hombres salían en sus bongos (canoas de madera) al amanecer.
En los años 60, el gobierno departamental comenzó a pavimentar la carretera que conecta Santa Marta con la vía a Barranquilla, y con eso llegaron los primeros turistas nacionales. Pero el verdadero cambio fue en los 70, cuando se construyó el primer hotel grande, el Irotama, y la especulación inmobiliaria empezó a transformar el paisaje. Para los 80, las casas de bahareque y techo de palma ya eran reemplazadas por edificios de apartamentos. Los pescadores, empujados por el aumento del costo de vida, tuvieron que mudarse a barrios más alejados como Gaira o Don Jaca.
Entrevista a un pescador antiguo: Don "Mono" Jiménez
Para esta guía, hablamos con Don José "Mono" Jiménez, de 78 años, pescador retirado que vivió en El Rodadero desde 1958. Lo encontramos en su casa frente a la playa, en la calle 12, donde todavía conserva su bongo colgado en el patio.
"Esto era otro mundo", dice mientras señala el edificio de 15 pisos que ahora bloquea la vista al mar. "Cuando yo llegué, aquí solo había cuatro casas. La de Don Pedro, la de Doña Rosa, la de mi papá y la del señor que vendía aguardiente en su casa. El mar llegaba hasta la puerta de la iglesia San José Obrero, que entonces era una capilla de madera".
Don Mono recuerda que la pesca era abundante. "Sacábamos pargo, sierra, jurel, y hasta langosta. Lo que no se vendía en el mercado de Santa Marta, se cambiaba por plátano, yuca o panela con los campesinos de la Sierra. Nadie pasaba hambre. El problema fue cuando llegaron los turistas y empezaron a comprar la tierra. Un lote que valía 500 pesos en 1970, en 1985 ya costaba 50.000. Los pescadores no teníamos cómo competir".
Hoy, Don Mono vive de la pensión y de alquilar su bongo para paseos turísticos. "No me quejo, pero a veces me siento como un adorno. Los turistas me toman fotos como si fuera parte del paisaje, pero no saben que yo pescaba aquí cuando ellos ni habían nacido".
Fotos comparativas: la calle 9 en 1980 vs hoy
Si hay una calle que simboliza la transformación de El Rodadero, es la calle 9. En los años 80, era una vía de tierra con casas de un piso, fachadas de colores pastel y un pequeño parque donde los niños jugaban fútbol. No había semáforos, ni restaurantes de comida rápida, ni vendedores de sombrillas. La gente se sentaba en las aceras a tomar tinto y ver pasar el tiempo.
En una foto de 1982 que nos prestó la familia Pérez, se ve la calle 9 con un grupo de niños montando bicicleta frente a la antigua tienda "La Económica", que vendía desde aceite de cocina hasta carnada para pescar. Al fondo, el mar se veía completo, sin edificios que lo taparan. Hoy, esa misma esquina es un conglomerado de locales de pizza, heladerías y almacenes de artesanías. El ruido de los motores y la música a todo volumen reemplazó el sonido de las olas.
Otra imagen de 1985 muestra la playa casi vacía, con solo tres o cuatro carpas de lona blanca alquiladas por familias locales. No había hamacas, ni motos acuáticas, ni vendedores de ceviche. La arena era más blanca y el agua más clara, según cuentan los antiguos. "Ahora parece un hormiguero", dice Doña Carmen, de 65 años, que aún vive en la calle 9. "Antes uno se bañaba tranquilo. Ahora tiene que esquivar lanchas y turistas borrachos".
Qué hacer: un recorrido por la memoria afectiva
No se puede volver al pasado, pero sí se pueden visitar los lugares que aún guardan vestigios de ese Rodadero antiguo. Aquí una ruta sugerida para los nostálgicos:
La antigua cancha de tejo
En la calle 11 con carrera 2, donde hoy hay un parqueadero, estaba la cancha de tejo más famosa del barrio. Se llamaba "El Boliche de Don Toño". Los fines de semana, los hombres se reunían a jugar tejo, tomar cerveza fría y apostar lo que hubiera. El olor a pólvora y a sudor era característico. Doña María, la esposa de Don Toño, vendía arepas de huevo y patacones. La cancha cerró en 1995, cuando el terreno fue vendido para construir un edificio de apartamentos. Hoy, solo una placa metálica en la pared recuerda el lugar, puesta por la Junta de Acción Comunal en 2018.
El pozo de agua natural
Detrás de lo que hoy es el hotel Tamacá, en la desembocadura del río Gaira, existía un pozo de agua dulce que brotaba entre las rocas. Los locales lo llamaban "El Ojo de Agua". Era un lugar sagrado para los pescadores, porque allí lavaban sus redes y se refrescaban después de la faena. También era punto de encuentro de las mujeres, que iban a lavar ropa y a conversar. El pozo fue tapado en 2001 durante la construcción del malecón. Algunos dicen que el agua aún brota debajo del concreto, pero nadie ha podido comprobarlo.
La primera tienda de alquiler de carpas
En la playa, frente a la calle 10, estaba la tienda de Don Efraín "El Carpero". En 1965, fue el primero en alquilar carpas de lona y sillas de playa a los turistas que empezaban a llegar. Cobraba 2 pesos por hora, y las carpas eran tan grandes que cabían familias enteras. Don Efraín también vendía cocos fríos y limonada. Su tienda cerró en 1990, cuando el municipio prohibió las carpas en la playa para "modernizar" el sector. Hoy, en ese mismo punto, hay un restaurante de comida rápida que vende perros calientes a 15.000 pesos.
Lista de 5 negocios que ya no existen y su legado
- La Económica (calle 9): Era la tienda de abarrotes más grande del barrio. Vendía desde velas hasta cañas de pescar. Cerró en 1992, cuando el dueño se jubiló. Su legado: fue el primer lugar en El Rodadero donde se podía comprar hielo en bloque.
- Restaurante El Pargo Dorado (carrera 1): Un local familiar que servía pescado frito con patacones y arroz de coco. Era famoso por su "sudado de sierra". Cerró en 1998, cuando el edificio fue demolido para construir un hotel. Su legado: la receta del sudado aún se cocina en algunas casas del barrio.
- Discoteca La Bodeguita (calle 12): Abrió en 1975 y fue el primer lugar de baile en El Rodadero. Sonaba salsa, merengue y porros. Cerró en 2000, cuando el ruido generó quejas de los vecinos. Su legado: fue el escenario donde muchos rodaderenses aprendieron a bailar.
- Ferretería El Martillo (calle 10): Vendía herramientas, pintura y materiales de construcción. Era el punto de referencia para los albañiles del barrio. Cerró en 2005, cuando el dueño falleció. Su legado: su fachada de madera aún se conserva en una foto gigante en la Junta de Acción Comunal.
- Tienda de Doña Lola (carrera 3): Una pequeña venta de dulces típicos: cocadas, enyucados, alegrías y panelitas. Doña Lola las hacía a mano desde 1960. Cerró en 2010, cuando ella se mudó a vivir con su hija en Bogotá. Su legado: la receta de las cocadas se publicó en un libro de cocina local en 2015.
Dónde comer o beber: sabores que sobreviven
Aunque muchos negocios cerraron, algunos lugares aún mantienen el sabor del Rodadero antiguo. No espere lujos, es comida de barrio con historia.
Comedor Doña Nelly (calle 11 # 2-15)
Doña Nelly, de 72 años, lleva 40 años vendiendo almuerzos caseros. Su especialidad es el mote de queso con pescado frito, plato que aprendió de su abuela, que era pescadora. Los precios son de referencia de junio de 2026: un almuerzo completo cuesta 18.000 pesos. Abre de lunes a sábado, de 11 a.m. a 3 p.m.
La Cevichería de Don Ramiro (carrera 1 # 9-30)
Don Ramiro, ex pescador, abrió su cevichería en 1995. Usa la receta de su papá: ceviche de pargo con limón, cebolla roja y cilantro, servido en totuma. Un plato cuesta 25.000 pesos. Abre de jueves a domingo, de 10 a.m. a 6 p.m.
Panadería La Tradicional (calle 10 # 3-12)
Fundada en 1978, esta panadería aún hornea pan de yuca y almojábanas en horno de leña. El dueño, Don Álvaro, es hijo del fundador. Un pan de yuca cuesta 1.500 pesos. Abre todos los días de 6 a.m. a 8 p.m.
Cómo llegar y transporte
El Rodadero está a 10 minutos en carro desde el centro de Santa Marta. Si viene desde el aeropuerto Simón Bolívar, tome un taxi (cuesta unos 30.000 pesos) o un bus de la ruta Aeropuerto-Rodadero (2.500 pesos).
Para moverse dentro del barrio, lo mejor es caminar, porque las calles son angostas y el tráfico en temporada alta es infernal. Si necesita ir más lejos, los mototaxis cobran entre 3.000 y 5.000 pesos por trayecto corto. También hay buses que conectan El Rodadero con Santa Marta centro, Gaira y Bello Horizonte, con tarifa de 2.200 pesos.
Si viene en carro particular, sepa que el parqueadero en la calle 9 cuesta 10.000 pesos por hora en temporada alta. Los locales recomiendan parquear en la calle 12, donde hay parqueaderos informales por 5.000 pesos la hora.
Tips locales
- Hable con los viejos del barrio: Si ve a un señor sentado en una mecedora frente a su casa, salúdelo y pregúntele cómo era el barrio antes. Le contarán historias que no encontrará en ningún libro. La mayoría son amables y les gusta recordar.
- Visite la Junta de Acción Comunal (calle 10 # 2-40): Allí tienen un álbum de fotos antiguas donadas por los vecinos. Puede pedir verlo de lunes a viernes, de 9 a.m. a 12 p.m. Es gratis, pero agradecen una colaboración voluntaria.
- Evite las horas pico: El Rodadero se llena de turistas de 10 a.m. a 4 p.m. Si quiere sentir la tranquilidad de antes, vaya a la playa a las 6 a.m., cuando solo están los pescadores y las gaviotas.
- No compre en los puestos de la playa: Los precios son inflados para turistas. Mejor camine dos calles hacia adentro y compre en las tiendas de barrio, donde el agua cuesta 1.000 pesos y no 3.000.
- Respete el silencio: Muchos residentes mayores aún viven en el barrio y se quejan del ruido. Si va a tomar cerveza en la playa de noche, hágalo en voz baja, como se hacía antes.
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama El Rodadero?
El nombre viene de las "rodadas" o surcos que dejaban los carros de bueyes al transportar pescado desde la playa hasta la carretera. También hay quienes dicen que se refiere a las rodadas de los niños que se tiraban por las dunas de arena. Ambas versiones son ciertas, según los historiadores locales.
¿Dónde puedo ver fotos antiguas de El Rodadero?
Además de la Junta de Acción Comunal, puede buscar en el archivo digital de la Biblioteca Pública de Santa Marta (en la carrera 5 con calle 16) o en el grupo de Facebook "Rodadero Antiguo", donde los vecinos comparten fotos familiares. También puede preguntar en la tienda de Don Ramiro, que tiene algunas fotos enmarcadas en la pared.
¿Qué pasó con los pescadores originales?
La mayoría se mudó a barrios como Gaira, Don Jaca o el sector de La Lucha, donde el costo de vida era más bajo. Algunos, como Don Mono, se quedaron y hoy alquilan sus bongos o venden pescado en la playa. Sin embargo, la pesca artesanal ha disminuido drásticamente por la contaminación y la sobrepesca. Según la Asociación de Pescadores de El Rodadero, quedan menos de 20 pescadores activos en el sector.
¿Es seguro caminar por El Rodadero de noche?
Como en cualquier barrio de Santa Marta, depende de la zona. Las calles principales (calle 9, carrera 1) son seguras hasta las 10 p.m. porque hay movimiento de turistas. Pero las calles más internas, como la calle 12 o la carrera 3, pueden estar desiertas y oscuras. Los locales recomiendan no caminar solo después de las 9 p.m. y evitar llevar objetos de valor visibles.
Comparte tu memoria
¿Tiene una foto de su abuelo o abuela en El Rodadero antes de 1990? Súbala a Instagram o Facebook con el hashtag #RodaderoAntiguo y etiquete a @malokal. Las mejores fotos serán publicadas en nuestra página y compartidas en la Junta de Acción Comunal. Ayúdenos a preservar la memoria de este barrio que, aunque cambió, nunca perderá su alma de pescadores.
