Introducción histórica o contextual
Cuando la mayoría de la gente piensa en Santa Marta, se imagina el sol cayendo sobre el Rodadero, el olor a ceviche y el sonido de un vallenato a todo volumen desde un carro de sonido. Y sí, eso es parte del paisaje sonoro. Pero hay otra Santa Marta que late en las calles de tierra, en los estudios improvisados de Taganga y en las laderas de la Sierra Nevada. Esa ciudad tiene un ritmo diferente: uno que viene de las gaitas, los tambores africanos y los sintetizadores prestados.
Desde hace unos cinco años, una generación de músicos jóvenes samarios empezó a preguntarse por qué el sonido de su tierra tenía que limitarse a lo que ponen en las emisoras. Empezaron a desempolvar instrumentos precolombinos como el carrizo y la gaita hembra, a mezclarlos con beats electrónicos y a grabar en cuartos alquilados con micrófonos prestados. El resultado es una escena musical que no aparece en los festivales grandes ni en las listas de Spotify curadas por algoritmos, pero que está viva, es real y huele a monte, a mar y a resistencia cultural.
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Este artículo es para el viajero que ya se cansó del reggaetón de siempre y quiere escuchar lo que realmente suena en las entrañas de Santa Marta. Aquí no vas a encontrar nombres de DJs internacionales ni discotecas de lujo. Vas a encontrar a los que tocan en la plaza, los que graban en casas de bareque y los que mantienen viva una tradición que casi se pierde.
Qué hacer
El renacimiento de la gaita y el carrizo: Músicos jóvenes que reviven instrumentos precolombinos
En la Sierra Nevada de Santa Marta, los pueblos indígenas como los Kogui y los Arhuaco han usado la gaita y el carrizo durante siglos. Pero hasta hace poco, esos instrumentos eran casi un patrimonio exclusivo de las comunidades indígenas o de los grupos folclóricos de la tercera edad. Eso cambió cuando un puñado de músicos urbanos, criados entre el cemento del Centro Histórico y los caminos de Minca, decidió que esos sonidos merecían un espacio en el siglo XXI.
Uno de los nombres que más suena en este movimiento es el de Los Gaiteros de la Sierra, un colectivo que no tiene una formación fija: se arman según quién esté en la ciudad. Tocan en la plazoleta de la Iglesia de San Francisco, los sábados al atardecer, con una gaita macho, una gaita hembra, un tambor llamador y un carrizo que imita el canto de los pájaros. No tienen redes sociales oficiales, pero si preguntas en la tienda de artesanías de la Calle 16, alguien te dará la hora exacta.
También está el caso de María Camila "La Gaitera", una samaria de 27 años que aprendió a tocar la gaita viendo videos de YouTube de maestros wayúu porque en Santa Marta no había escuela. Hoy da talleres gratuitos los miércoles en la Casa de la Cultura de Taganga, donde presta instrumentos a cualquiera que quiera intentarlo. “La gaita no es solo un palo con huecos”, dice ella. “Es la forma de decirle al mundo que aquí había música antes de que llegaran los españoles”.
Si quieres escuchar esto en vivo, el mejor momento es durante la Fiesta de la Gaita, que se hace cada agosto en el corregimiento de Guachaca. Pero si no puedes esperar, busca en Instagram cuentas como @gaitassamarias, donde publican tocadas improvisadas en parques y esquinas.
Champeta de la Sierra: La fusión entre ritmos africanos y sonidos indígenas que pocos conocen
La champeta tradicional viene de Cartagena y de las raíces afrocolombianas del Caribe. Pero en Santa Marta, un grupo de productores jóvenes le metió un giro: le agregaron los cantos de la Sierra, los sonidos de la naturaleza y las frecuencias bajas de los tambores indígenas. El resultado es lo que algunos llaman champeta de la sierra, un género que suena a fiesta pero con un trasfondo espiritual.
El pionero de esto es Danny Sierra, un productor que creció en el barrio La Lucha y que hoy tiene su estudio en una casa de bareque en Minca. Su track “Cumbia del Jaguar” mezcla un sample de un canto arhuaco con un beat de champeta y un bajo que parece mover la tierra. Lo puedes encontrar en SoundCloud bajo el nombre de usuario @dannysierra_samario. No está en Spotify, porque Danny dice que “las plataformas le quitan el alma a la música”.
Para escuchar champeta de la sierra en vivo, tienes que ir a la Noche de los Tambores en el Mercado Público. Este evento semanal no aparece en Google ni en Facebook. Pasa los jueves a las 7 de la noche, en la parte trasera del Mercado Público de Santa Marta, cerca de los puestos de pescado seco. No hay tarima, no hay luces. Solo un círculo de gente alrededor de tambores, gaitas y un parlante portátil. La entrada es gratis, pero se espera que compres un jugo de corozo o un patacón a los vendedores del mercado, que son los que organizan la velada.
Estudios caseros en Taganga: Dónde graban los artistas emergentes y cómo visitarlos
Taganga, ese pueblito de pescadores a 10 minutos de Santa Marta, no es solo playa y mochileros. En sus callejones empinados, hay una decena de estudios de grabación caseros donde se cuece la escena musical alternativa de la ciudad. La mayoría son cuartos adaptados con espuma para sonido comprada por Mercado Libre y equipos que los músicos comparten entre ellos.
Uno de los más conocidos es el Estudio El Faro, en la calle 5 con carrera 2, a dos cuadras de la playa. Lo maneja Carlos “Caco” Mendoza, un samario que tocó batería en bandas de rock bogotanas y volvió a su tierra para montar un espacio donde cualquiera pueda grabar por 20.000 pesos la hora (precio de referencia de junio de 2026). Aquí han grabado desde grupos de champeta experimental hasta solistas de música electrónica ambiental que samplean el sonido de las olas.
Otro estudio que vale la pena conocer es La Casa del Sonido, en la parte alta de Taganga, cerca del mirador. No tiene letrero, pero lo reconoces porque la fachada está pintada de azul turquesa con un dibujo de un tambor. Allí, el productor Andrés “El Chino” Páez organiza sesiones abiertas los domingos en la tarde, donde cualquiera puede llegar a tocar, grabar o simplemente escuchar. Lleva tu propio instrumento si tienes, o si no, él presta una guitarra acústica desafinada que tiene más historia que cuerdas.
Si quieres visitar estos estudios, lo mejor es contactarlos por WhatsApp (los #s los consigues preguntando en la tienda de la esquina de la plaza principal de Taganga, donde doña Martha vende jugos de mango). No esperes una respuesta rápida: acá la música se hace cuando hay ganas, no cuando hay agenda.
La noche de los tambores en el mercado público: Un evento semanal que no sale en redes
Ya lo mencionamos antes, pero merece su propia sección: la Noche de los Tambores es probablemente la experiencia musical más auténtica que puedes tener en Santa Marta. No hay flyers, no hay Instagram, no hay cover. Solo el rumor que corre de boca en boca entre los pescadores y los artesanos del Mercado Público.
Los jueves, cuando el mercado cierra a las 6 de la tarde, un grupo de unos 30 músicos se reúne en la parte de atrás, donde están los contenedores de basura y las cajas de madera vacías. Traen tambores hechos de troncos de ceiba, gaitas de carrizo y maracas de totumo. Algunos llevan parlantes portátiles para amplificar el sonido, pero la mayoría prefiere que se escuche crudo. La sesión dura hasta que la policía llega a pedirles que bajen el volumen, lo que suele pasar alrededor de las 10 de la noche.
Aquí no hay jerarquías: cualquier persona puede coger un tambor y unirse, siempre que respete el ritmo. He visto a turistas alemanes intentar seguir el compás mientras un abuelo de 70 años los corrige con una sonrisa. La música que suena es una mezcla de cumbia tradicional, champeta y ritmos indígenas que no tienen nombre en español. Es el sonido de la Sierra puesto en un tambor.
Para llegar, camina hasta el Mercado Público (Calle 10 con Carrera 5) y busca el olor a pescado frito y el sonido de los tambores. No llegues antes de las 7:30 pm, porque los músicos están comiendo. Lleva efectivo para comprar una cerveza o un jugo a los vendedores del mercado, que son los que patrocinan el evento con sus propios bolsillos.
Playlist insider: Canciones de 3 bandas locales que definen el sonido actual de Santa Marta
Si no puedes venir a Santa Marta todavía, o si quieres ir calentando oídos, aquí tienes tres canciones que capturan lo que está sonando en la escena oculta. No las busques en los charts: están en Bandcamp, SoundCloud o YouTube con 200 reproducciones.
- “Cumbia del Jaguar” – Danny Sierra: Como dijimos, este track es la definición de champeta de la sierra. Suena a selva, a tambor y a una fiesta que no termina. Disponible en SoundCloud (@dannysierra_samario).
- “Río de Gaitas” – Los Gaiteros de la Sierra: Una pieza instrumental de 12 minutos grabada en vivo en la plazoleta de San Francisco. La gaita hembra lleva la melodía mientras el tambor llamador marca un pulso hipnótico. En YouTube, búscalo como “Los Gaiteros de la Sierra Santa Marta 2025”.
- “Taganga Dub” – Carlos Caco Mendoza: Una mezcla de reggae dub con sonidos de la naturaleza de Taganga: olas, pájaros y el motor de un bote. Perfecta para escuchar con audífonos en la playa. Disponible en Bandcamp bajo el nombre de usuario “estudioelfaro”.
Dónde comer o beber
Comida de mercado antes de la Noche de los Tambores
Antes de ir a la Noche de los Tambores, cómete un patacón con hogao en el puesto de Doña Lola, dentro del Mercado Público. Cuesta 5.000 pesos (precio de referencia de junio de 2026) y te lo sirven en un plato de plástico con una sonrisa. Si prefieres algo más líquido, pide un jugo de corozo en el puesto de la esquina: es ácido, dulce y te despierta los sentidos para la música.
Comida en Taganga después de visitar los estudios
Si pasas la tarde en los estudios de Taganga, termina el día en La Pizzeria del Mar, en la calle principal. No esperes una pizza gourmet: es masa gruesa, queso derretido y mucho ajo. Por 15.000 pesos tienes una personal. Pero el verdadero atractivo es la terraza, donde a veces los músicos del estudio se sientan a tocar guitarra acústica mientras el sol se pone.
Cómo llegar y transporte
Cómo llegar al Mercado Público para la Noche de los Tambores
Desde el Centro Histórico, camina 15 minutos hacia la Calle 10 con Carrera 5. Si vienes desde el Rodadero, toma un bus que diga “Mercado” en la ruta (cuesta 2.500 pesos) y bájate en la parada del mercado. No recomiendo ir en carro porque el estacionamiento es complicado y hay mucho movimiento de carga.
Cómo llegar a Taganga
Desde el Centro de Santa Marta, toma un bus que diga “Taganga” en la Carrera 1 con Calle 22. El viaje dura 20 minutos y cuesta 2.800 pesos. También puedes tomar un mototaxi por 10.000 pesos, pero negocia el precio antes de subir. Una vez en Taganga, los estudios están en las calles empinadas: sube caminando, porque los mototaxis no entran a todas partes.
Cómo llegar a los talleres de gaita en la Casa de la Cultura
La Casa de la Cultura de Taganga está en la plaza principal, a dos cuadras de la playa. Es un edificio amarillo con techo de tejas. Los talleres de gaita son los miércoles a las 4 de la tarde. No necesitas inscripción: llegas, tocas y aprendes.
Tips locales
- Lleva efectivo. La mayoría de los eventos de la escena oculta no aceptan tarjetas ni Nequi. Los músicos venden sus discos en USB o en CD quemado, y cobran en efectivo. Saca plata en un cajero antes de ir.
- No uses el celular para grabar todo. En la Noche de los Tambores, los músicos te piden que guardes el teléfono. Dicen que la cámara le roba la energía a la música. Disfruta con los oídos, no con la pantalla.
- Respeta los tiempos. En Santa Marta, “a las 7” puede ser “a las 8 y media”. No te estreses. La música empieza cuando la gente llega, no cuando el reloj dice.
- Pregunta a los locales. Si ves a alguien con un tambor en la calle, pregúntale dónde toca. Los samarios son abiertos y te van a invitar a una tocada o a un estudio. No seas tímido.
- Compra un disco. Los músicos independientes venden sus producciones en USB por 10.000 o 15.000 pesos. Lleva un USB vacío o paga por el que ellos te ofrecen. Es la mejor forma de apoyar la escena.
Preguntas frecuentes
¿Es seguro ir a la Noche de los Tambores en el Mercado Público?
Sí, es seguro. El Mercado Público tiene sus propias dinámicas, pero la Noche de los Tambores es un evento comunitario donde la gente se conoce. Lleva solo lo necesario, no exhibas objetos de valor y, como en cualquier lugar de Santa Marta, mantén tus pertenencias cerca. Los mismos músicos cuidan el círculo.
¿Necesito saber tocar un instrumento para unirme a los talleres de gaita?
Para nada. Los talleres de María Camila “La Gaitera” en la Casa de la Cultura de Taganga están diseñados para principiantes. Ella presta las gaitas y te enseña desde cero. Lo único que necesitas es paciencia y ganas de aprender. No importa si nunca has tocado un instrumento.
¿Dónde puedo escuchar música de la escena oculta si no estoy en Santa Marta?
Busca en SoundCloud los perfiles de @dannysierra_samario y @estudioelfaro. En YouTube, el canal de “Los Gaiteros de la Sierra” tiene videos en vivo grabados con celular. También hay un grupo de Facebook llamado “Música Experimental Santa Marta” donde los artistas comparten sus lanzamientos. No esperes encontrar todo en Spotify: esta escena vive en plataformas alternativas.

