Introducción histórica o contextual
Getsemaní no siempre fue el barrio bohemio y lleno de color que ves hoy. Hace unas décadas, era un sector popular, ruidoso y algo peligroso, donde los cartageneros de clase trabajadora criaban a sus hijos entre tambores de champeta y olor a pescado frito. Durante la colonia, fue el hogar de los esclavos y artesanos que construyeron las murallas que hoy son Patrimonio de la Humanidad. Pero lo que realmente transformó la cara del barrio fue el arte. A partir de los años 2000, cuando el turismo empezó a dispararse, artistas locales y extranjeros comenzaron a pintar sus paredes. No era decoración: era una forma de contar quiénes eran, de dónde venían y qué estaban perdiendo.
Hoy, en julio de 2026, caminar por las calles de Getsemaní es como recorrer un museo al aire libre. Pero no te dejes engañar por la postal: cada grafiti tiene una historia, y algunas son más crudas que el sol de mediodía. Aquí te voy a llevar por una ruta de 5 murales que no solo son bonitos, sino que te explican por qué este barrio es el corazón rebelde de Cartagena.
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Qué hacer
La ruta que te propongo es caminable y te tomará entre 2 y 3 horas, dependiendo de cuánto te pares a tomar fotos o a conversar con los vecinos. Arranca temprano, antes de las 9 a.m., cuando el calor todavía no te derrite y las calles están tranquilas. Lleva agua, bloqueador y un sombrero. Y ojo: no uses el celular a la vista en calles muy solitarias, como la Calle Larga o la Media Luna después de las 7 p.m. Mejor ir en grupo o con un guía local si no conoces.
Además de los murales, aprovecha para meterte en los callejones. En la Calle de la Sierpe hay talleres de artistas que venden prints y camisetas. En la Plaza de la Trinidad, los fines de semana hay presentaciones de danza y música en vivo. Y si te da hambre, más abajo te cuento dónde comer sin caer en las trampas gringas del Centro Histórico.
Los 5 grafitis que no te puedes perder
Aquí van, en orden de recorrido sugerido, empezando desde la entrada del barrio por la Avenida del Centenario.
1. “La Memoria del Tambor” – Calle del Guerrero con Callejón del Estribo
Artista: El colectivo local “La Raza 3.0” (2021). Ubicación: Esquina de la Calle del Guerrero, frente a una tienda de repuestos de bicicletas. Significado: Este mural de unos 4 metros de alto muestra a un hombre negro tocando un tambor, con los ojos cerrados y una sonrisa que parece salida de otro siglo. A su alrededor, espirales de colores representan el sonido. El tambor no es solo música: es el lenguaje que los esclavos usaban para comunicarse a escondidas durante la colonia. Los españoles lo prohibieron varias veces porque decían que “incitaba a la rebeldía”. Y tenían razón: el tambor fue el primer código de resistencia. Hoy, este mural es un recordatorio de que la champeta y el mapalé no son folclor turístico, sino herencia de lucha. Dato curioso: los vecinos dicen que si te paras frente al mural justo al mediodía, el sol proyecta la sombra del tamborero sobre la pared de enfrente, como si estuviera tocando.
2. “La Niña de la Ventana” – Calle de la Media Luna, # 10-23
Artista: La bogotana “Mona Caro” (2019). Ubicación: En la fachada de una casa colonial amarilla, justo al lado de un hostal llamado “El Viajero”. Significado: Una niña afrocolombiana asoma la cabeza por una ventana de madera. No sonríe. Tiene los ojos grandes y serios, y en sus manos sostiene una flor de cayena. El mural es un homenaje a las niñas del barrio que crecen viendo cómo el turismo cambia su entorno: los precios suben, los vecinos se van, y las calles que antes eran de juego ahora son de selfies. Mona Caro dijo en una entrevista que quería “mostrar la mirada de quien observa sin ser vista”. Si te fijas bien, la ventana real de la casa tiene barrotes, y la pintura los integra como parte de la obra. Es un golpe visual que te recuerda que la belleza del barrio convive con la vigilancia y la pérdida.
3. “El Grito de la Independencia” – Calle de la Sierpe, frente a la heladería “La Paletera”
Artista: El cartagenero “Kami” (2020). Ubicación: Pared completa de un edificio de tres pisos, en la esquina con la Calle del Pozo. Significado: Este es el mural más grande de la ruta. Muestra a una mujer con el rostro pintado de blanco y negro, partido por la mitad, que sostiene una bandera de Cartagena hecha de retazos de tela. A sus pies, hay figuras diminutas que representan a los “héroes” oficiales de la independencia (Simón Bolívar, José Prudencia Padilla), pero están borrosos, como si fueran fantasmas. La idea de Kami era cuestionar la narrativa oficial: la independencia de Cartagena en 1811 no fue solo cosa de criollos ricos; los negros y mulatos de Getsemaní fueron los que realmente tomaron las armas. El mural se pintó justo después del estallido social de 2021, y por eso tiene un aire de protesta. Busca la firma del artista en la esquina inferior derecha: tiene una pequeña calavera con un sombrero vueltiao.
4. “La Sirena de la Ciénaga” – Callejón del Estribo, # 8-15
Artista: La venezolana “Luna Rojas” (2022). Ubicación: En un callejón angosto que conecta la Calle del Estribo con la Calle de la Media Luna. Significado: Una sirena de piel oscura y cabello verde emerge de aguas turbias, con los ojos cerrados y una expresión de paz. Pero no es una sirena de Disney: tiene escamas de pescado seco y collares de conchas que parecen abalorios de santería. El mural habla de la relación del barrio con la Ciénaga de la Virgen, el humedal que rodea Cartagena y que durante décadas fue fuente de alimento y sustento para los pescadores de Getsemaní. Hoy, la ciénaga está contaminada por desechos turísticos y proyectos inmobiliarios. La sirena es un lamento por lo que se pierde: el agua sucia, los peces muertos, la memoria que se ahoga. Es el mural menos “instagrameable” de la lista, pero el más honesto.
5. “El Abrazo de los Dos Mundos” – Plaza de la Trinidad, costado norte
Artista: El español “Javier Riera” y el colombiano “Milo” (2023). Ubicación: En la pared del antiguo mercado, hoy convertido en un centro cultural. Significado: Dos manos enormes, una negra y una blanca, se entrelazan formando un círculo. En el centro, hay un ojo que llora lágrimas de colores. El mural se pintó durante el Festival Internacional de Arte Urbano de Cartagena, y fue polémico: algunos vecinos dijeron que era “muy bonito pero falso”, porque el abrazo entre razas en la ciudad real sigue siendo tenso. Otros lo defendieron como un ideal al que aspirar. Lo cierto es que, desde que se pintó, la plaza se ha llenado de vendedores ambulantes que ofrecen artesanías y comida, y el mural se ha vuelto el punto de encuentro para tours de street art. Si te sientas en las escaleras de la iglesia de la Trinidad, verás cómo el mural cambia de color con la luz de la tarde. Es un buen lugar para cerrar la ruta y tomar una cerveza fría.
Dónde comer o beber
Después de caminar, el cuerpo pide algo de comer. En Getsemaní hay opciones para todos los bolsillos, pero te recomiendo evitar los restaurantes de la Calle del Arsenal, que son caros y genéricos. Mejor busca estos:
- La Cocina de Martha (Calle de la Sierpe, # 9-42): Un local pequeño, con mesas de plástico, donde Martha cocina como su abuela: arroz con coco, pescado frito y patacones. Plato típico desde $15.000 COP. Abierto de lunes a sábado, 11 a.m. a 6 p.m. No aceptan tarjeta, solo efectivo.
- Demente (Calle del Guerrero, # 10-12): Bar de cócteles con terraza, especializado en rones colombianos. Un mojito cuesta $22.000 COP. Ambiente relajado, música en vivo los jueves. Abierto de 5 p.m. a 1 a.m.
- La Paletera (Calle de la Sierpe, # 8-30): Helados artesanales de frutas tropicales como lulo, maracuyá y corozo. Un palito cuesta $6.000 COP. Perfecto para refrescarse entre murales.
- Street food en la Plaza de la Trinidad: Los fines de semana, desde las 6 p.m., hay puestos de arepas de huevo, empanadas y jugo de caña. Precios de $3.000 a $8.000 COP. Ojo: lava bien las manos antes de comer y evita los puestos que no tengan hielo limpio.
Cómo llegar y transporte
Getsemaní está pegado al Centro Histórico, al otro lado del Puente de la Matuna. Si vienes desde el aeropuerto Rafael Núñez, toma un taxi o un Uber (entre $15.000 y $25.000 COP, dependiendo del tráfico). No recomendamos Transcaribe (el bus público) porque la ruta no llega directo y te deja en la Avenida del Centenario, a 10 minutos caminando, pero con maletas puede ser incómodo.
Si ya estás en el Centro, puedes llegar caminando desde la Torre del Reloj en 5 minutos. Cruza el puente y ya estás en la Calle Larga, la entrada principal del barrio. También puedes alquilar una bicicleta en tiendas como “BiciCartagena” (Calle de la Media Luna, # 12-30) por $30.000 COP el día. El barrio es plano y fácil de recorrer en bici, pero cuidado con los mototaxis que a veces pasan rápido por las calles angostas.
Para moverte dentro del barrio, lo mejor es caminar. Las calles son estrechas y llenas de escaleras, así que deja los tacones en el hotel. Si te cansas, los mototaxis cobran $5.000 COP por trayecto corto (negocia el precio antes de subir).
Tips locales
- Horas clave: Los murales se ven mejor entre las 7 a.m. y las 10 a.m., cuando la luz es suave y no hay tanta gente. A mediodía el sol es brutal y las sombras arruinan las fotos.
- Fotografía respetuosa: No te pares frente a las puertas de las casas ni uses flash si hay vecinos sentados en la acera. Pregunta antes de fotografiar a personas, especialmente niños. Si un local te pide que no tomes foto, respeta.
- Seguridad: Getsemaní es seguro de día, pero de noche evita las calles sin iluminación como el Callejón del Estribo y la Calle de la Media Luna después de las 9 p.m. Lleva solo lo necesario: efectivo en billetes pequeños, una copia del pasaporte y el celular en un bolsillo cerrado.
- Idioma: Aunque muchos cartageneros hablan inglés básico, aprender frases como “¿Dónde queda este mural?” o “¿Cuánto cuesta?” en español te ganará sonrisas. El acento costeño es rápido y come letras, pero no te asustes: repite despacio si no entiendes.
- Gentrificación: Este es un tema sensible. Muchos murales fueron pintados con permiso de los dueños de las casas, pero otros son ilegales. No tomes fotos de obras que parezcan recién pintadas sin preguntar, porque podrían ser de artistas que no quieren publicidad. Y si ves un mural cubierto con pintura blanca, es porque el dueño se cansó del turismo o porque la alcaldía lo borró. Es parte de la historia viva del barrio.
Preguntas frecuentes
¿Es seguro caminar solo por Getsemaní para ver los grafitis?
Sí, durante el día es bastante seguro, especialmente en las calles principales como la Calle de la Sierpe, la Calle del Guerrero y la Plaza de la Trinidad. Pero evita los callejones solitarios después de las 6 p.m. si vas solo. Siempre es mejor ir acompañado o unirte a un tour guiado de street art, que cuestan alrededor de $50.000 COP por persona y te llevan a los murales con contexto histórico. Algunos tours los operan los mismos artistas locales, como “Grafiti Tours Cartagena” (sin teléfono fijo, pero los encuentras en la Plaza de la Trinidad los sábados a las 10 a.m.).
¿Los grafitis son permanentes o los cambian?
Algunos son permanentes, como “La Memoria del Tambor” y “El Grito de la Independencia”, que están protegidos por la comunidad. Otros, como “La Sirena de la Ciénaga”, pueden ser repintados si el dueño de la casa lo decide o si el clima los daña. El arte urbano en Getsemaní es efímero por naturaleza: cada año, durante el Festival Internacional de Arte Urbano (usualmente en febrero), se pintan murales nuevos y se borran algunos viejos. Si quieres ver los más recientes, visita en esa época. Pero los 5 que mencioné aquí tienen alta probabilidad de seguir en pie hasta finales de 2027.
¿Puedo comprar prints o souvenirs de los murales?
Sí, pero no en los murales mismos. Varios artistas venden reproducciones en talleres cercanos. Por ejemplo, en la Calle de la Sierpe # 9-10 hay un local llamado “Arte Getsemaní” donde encuentras prints de “La Niña de la Ventana” y “El Abrazo de los Dos Mundos” desde $25.000 COP. También hay camisetas estampadas con los diseños de Kami y Mona Caro. Eso sí: evita comprar a revendedores en la calle, porque suelen ser copias de mala calidad y no apoyan a los artistas originales.
Comparte tu mural favorito
Después de recorrer esta ruta, seguro te quedaste con uno o dos murales que te volaron la cabeza. Súbelos a Instagram con el hashtag #GrafitiGetsemani y etiqueta a @malokal. Así ayudas a que más viajeros conozcan la historia real del barrio, no solo la postal de las murallas. Y si ves un mural nuevo que no está en esta guía, escríbenos a nuestro chat en malokal.com para actualizarla. Getsemaní cambia todos los días, y el arte es su mejor bitácora.
