Introducción: El Cabrero, la primera piedra fuera del encierro
Si caminas desde el Centro Histórico de Cartagena hacia el norte, cruzando el puente que conecta la ciudad amurallada con la península de Manga, te topas con un barrio que respira otro aire. No es Getsemaní, con su bullicio de mochileros y grafitis. Tampoco es Bocagrande, con sus torres de vidrio y turismo de sol. El Cabrero es el primer barrio que se construyó fuera de las murallas, y eso no es un detalle menor: aquí empezó la expansión de Cartagena hacia el continente, allá por el siglo XVIII.
El nombre viene de un tal Juan de la Cruz Cabrero, un soldado español que, según cuentan los archivos de la época, recibió estos terrenos como merced. Pero el barrio no despegó hasta que los ingenieros militares decidieron que la ciudad necesitaba defensas más allá del mar. Así nació la muralla del Cabrero, un tramo de fortificación que corre paralelo al mar Caribe, conectando el baluarte de San Francisco con el de San Felipe. Hoy, junio de 2026, sigue siendo uno de los secretos mejor guardados de Cartagena para quienes buscan historia sin multitudes.
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Lo que hace especial a El Cabrero no es solo su arquitectura colonial tardía o sus casas de colores pastel. Es el silencio. En un Cartagena donde el ruido del turismo lo inunda todo, aquí todavía se oyen las olas chocando contra la muralla, el canto de los gallos en los patios y el sonido de una chancleta arrastrándose sobre el adoquín. Para el viajero cultural, el historiador aficionado o el fotógrafo que busca encuadres sin selfies, este barrio es un regalo.
La muralla de Leonardo: historia y secretos
La muralla del Cabrero no se construyó de un día para otro. Fue un proyecto que tomó décadas, supervisado por el ingeniero militar Antonio de Arévalo, el mismo que diseñó gran parte de las fortificaciones de Cartagena. Pero hay un nombre menos conocido que merece mención: Juan Bautista Leonardo, un alarife (arquitecto militar) que trabajó en el tramo que va desde el baluarte de San Francisco hasta la plazoleta del Cabrero.
Cuenta la leyenda local que Leonardo, harto de los retrasos en los pagos de la Corona, esculpió una pequeña figura de un diablo en una de las piedras de la muralla, como maldición contra los burócratas. ¿Existe esa figura? Los viejos del barrio juran que sí, que está en la cara que da al mar, casi oculta por el musgo. Yo la busqué varias veces y nunca la encontré, pero la historia vale la pena contarla. Más allá del mito, lo cierto es que este tramo de muralla es el mejor conservado de toda la ciudad, precisamente porque durante siglos estuvo alejado del tráfico comercial y militar intenso.
El baluarte de San Francisco: el puesto de vigilancia olvidado
El baluarte de San Francisco es el punto de partida de la muralla del Cabrero. Construido a finales del siglo XVIII, servía como puesto de vigilancia para detectar barcos enemigos que se acercaran por el norte. Hoy es un espacio público donde los pescadores locales lanzan sus anzuelos al atardecer. El acceso es gratuito y desde allí se tiene una de las vistas más impresionantes de la bahía de Cartagena, con el cerro de La Popa al fondo.
Un detalle que pocos turistas notan: en la base del baluarte hay una serie de grabados en la piedra, probablemente hechos por soldados durante las largas guardias. Se ven fechas, nombres y hasta un barco de vela tallado con punzón. Lleva una linterna pequeña si vas al atardecer, cuando la luz rasante los hace más visibles.
La plazoleta del Cabrero: el corazón del barrio
La plazoleta del Cabrero es una pequeña plaza triangular, bordeada por casas de una sola planta con balcones de madera. En el centro hay una cruz de piedra que data de 1803, colocada para marcar el límite entre la ciudad amurallada y los nuevos barrios extramuros. Aquí se reunían los vecinos para las novenas de Navidad y las procesiones de Semana Santa. Hoy es un punto de encuentro para los habitantes del barrio, que sacan sillas plásticas a la acera y conversan hasta que cae la noche.
Al lado de la plazoleta está la Iglesia de Nuestra Señora del Cabrero, una capilla pequeña de fachada blanca y campanario de dos cuerpos. Las misas son a las 6 de la tarde los domingos, y si tienes suerte, el padre aún toca las campanas a mano, como se hacía hace cien años.
Personajes clave: el alarife y el pescador
Para entender El Cabrero hay que conocer a dos personajes que encarnan su espíritu: el alarife que construyó la muralla y el pescador que la habita.
El alarife: el hombre que puso piedra sobre piedra
Ya mencioné a Juan Bautista Leonardo, pero vale la pena profundizar. Los alarifes eran los arquitectos e ingenieros de la época colonial, pero sin el estatus de los ingenieros militares españoles. Muchos eran criollos o mestizos que aprendieron el oficio en obras. Leonardo trabajó en Cartagena entre 1760 y 1790, y su huella está en cada esquina de la muralla del Cabrero.
Una anécdota que circula entre los historiadores locales: cuando Leonardo terminó el tramo principal, los oficiales reales se negaron a pagarle el salario completo, argumentando que la obra tenía defectos. Leonardo, furioso, pidió una inspección. El inspector, un capitán de ingenieros llamado José de la Torre, recorrió la muralla y dictaminó que era "la más firme de todo el Caribe". Aun así, Leonardo nunca cobró lo que le debían. Murió en la pobreza en 1795, pero su muralla sigue en pie.
El pescador: la memoria viva del barrio
Si visitas El Cabrero un sábado por la mañana, seguro te encuentras con Don Toño, un pescador de 74 años que vive en una casa frente a la muralla. Don Toño pesca desde los 12 años, cuando su abuelo le enseñó a lanzar el anzuelo desde las rocas del baluarte de San Francisco. Él conoce cada piedra de la muralla, cada grieta donde se esconden los cangrejos, cada corriente que trae los peces.
Don Toño dice que la muralla "respira". Que cuando el viento sopla del norte, las piedras emiten un silbido bajo, como si la fortaleza estuviera viva. Los científicos dirán que es el viento pasando por las hendiduras, pero los locales prefieren creer que es el alma de Leonardo, vigilando su obra. Si te le acercas con respeto, Don Toño te cuenta historias de la Cartagena de antes, cuando el barrio era solo un camino de tierra y las casas tenían techos de paja.
Rutas a pie: del baluarte a la plazoleta
El Cabrero es pequeño, se puede recorrer a pie en una hora si vas sin prisa. Pero la gracia está en detenerse. Aquí te propongo una ruta que cubre los puntos clave.
Punto de partida: el baluarte de San Francisco
Empieza en el baluarte de San Francisco, ubicado en la carrera 1 con calle 39. Es fácil de encontrar porque está justo donde termina la Avenida Santander y empieza el barrio. Llega temprano, antes de las 9 de la mañana, para ver a los pescadores recogiendo sus redes. Lleva cámara: la luz del amanecer sobre la muralla es espectacular.
Tramo 1: La muralla por dentro
Desde el baluarte, camina hacia el norte siguiendo el camino que corre paralelo a la muralla, del lado de la ciudad. Este sendero de piedra está flanqueado por casas antiguas, algunas restauradas, otras en ruinas. Fíjate en los detalles: las rejas de hierro forjado, los zaguanes con baldosas de barro, los patios interiores que se ven desde la calle. En la esquina de la calle 40 con carrera 2, hay una casa con un mural de azulejos que representa un mapa antiguo de Cartagena. Data de 1950 y fue pintado por un artista local llamado Manuel Zapata.
Tramo 2: La calle de la Amargura
Este es el nombre popular de la calle 41, entre carreras 2 y 3. ¿Por qué "de la Amargura"? Cuentan que en el siglo XIX, por aquí pasaban los presos que iban desde la cárcel del Centro hasta las obras de la muralla, donde cumplían trabajos forzados. El nombre se quedó. Hoy es una calle tranquila, con árboles de mango que dan sombra y un par de tiendas de abarrotes donde venden agua de coco bien fría. No hay nada turístico aquí, y precisamente por eso vale la pena.
Tramo 3: La plazoleta del Cabrero
Al final de la calle de la Amargura llegas a la plazoleta del Cabrero. Si es domingo, puede que haya un mercado de artesanías pequeño, manejado por los vecinos. Venden collares de tagua, sombreros vueltiaos y dulces típicos como las cocadas y el enyucado. Los precios son más bajos que en el Centro, porque aquí no hay intermediarios. Si te sientas en una de las bancas de la plazoleta, verás la vida del barrio pasar: niños jugando fútbol, señoras barriendo la acera, un perro dormido al sol.
Tramo 4: El mirador del mar
Desde la plazoleta, toma la carrera 1 hacia el norte, hasta llegar al extremo de la muralla. Aquí hay un mirador natural, sin barandas ni señalización, solo las rocas de la fortificación y el mar Caribe abriéndose frente a ti. Es el lugar perfecto para ver el atardecer, pero cuidado: las piedras pueden estar resbaladizas. Lleva zapatos cerrados con buen agarre.
Dónde tomar un café con vista al mar Caribe
El Cabrero no tiene la oferta gastronómica de Bocagrande ni el ambiente bohemio de Getsemaní. Pero tiene algo mejor: autenticidad. Aquí los lugares para comer y beber son pequeños, familiares y con precios que no te van a doler.
Café El Cabrero
En la esquina de la plazoleta, Café El Cabrero es un local de media cuadra con mesas de plástico y un mostrador de madera. Sirven tinto (café negro), café con leche y jugos naturales de corozo, guanábana y maracuyá. El dueño, don Carlos, tuesta el café él mismo en un tambor metálico que tiene en el patio. Un tinto cuesta 2.500 pesos colombianos (precios de referencia de junio de 2026). No hay wifi, no hay música ambiental. Solo el sonido del mar y las conversaciones de los vecinos.
La Terraza de Don Toño
Don Toño, el pescador que mencioné antes, improvisó una terraza en el techo de su casa, con vista directa a la muralla y al mar. No es un restaurante oficial, pero si le preguntas, te prepara un arroz con camarones o un pescado frito con patacones. El precio lo acuerdas con él, pero suele cobrar entre 15.000 y 20.000 pesos por plato. Lleva tu propia cerveza, que él no vende. La experiencia es única: comer pescado recién sacado del mar, con el viento en la cara y las gaviotas volando alrededor.
Heladería La Muralla
Para algo más ligero, la Heladería La Muralla, en la carrera 2 con calle 40, vende helados artesanales de frutas tropicales: lulo, zapote, icaco, corozo. El dueño, un señor de 60 años llamado don Pedro, hace los helados con fruta fresca comprada en la plaza de Bazurto. Un cucurucho cuesta 4.000 pesos. Prueba el de icaco, una fruta pequeña y morada que solo se consigue en la costa Caribe.
Contraste con Getsemaní: no rival, complemento
Mucha gente compara El Cabrero con Getsemaní, y es natural: ambos son barrios históricos extramuros, con calles estrechas y casas bajas. Pero la diferencia es enorme. Getsemaní es el barrio de la fiesta, los hostales, los murales de street art y los bares que cierran a las 4 de la mañana. El Cabrero es el barrio de la calma, la vida de barrio, las conversaciones en la acera y los atardeceres en silencio.
No hay rivalidad entre ellos. De hecho, muchos cartageneros van a Getsemaní a tomar cerveza y a El Cabrero a descansar. Si eres viajero, te recomiendo hacer ambos: pasar la tarde en El Cabrero, viendo el sol caer sobre la muralla, y luego caminar 15 minutos hasta Getsemaní para cenar y tomar algo. La distancia es corta: desde la plazoleta del Cabrero hasta la Plaza de la Trinidad son apenas 20 minutos a pie.
Lo que hace único a El Cabrero es que no ha sido "descubierto" por el turismo masivo. No hay hoteles grandes, ni tiendas de souvenirs, ni restaurantes con menús en inglés. Los pocos turistas que llegan son los que buscan algo más que selfies en la Torre del Reloj. Y eso, para quienes amamos la historia, es un tesoro.
Cómo llegar y transporte
Llegar a El Cabrero es fácil desde cualquier punto de Cartagena. Aquí te van las opciones.
Desde el Centro Histórico
Camina hacia el norte por la carrera 3 (calle de la Universidad) hasta llegar al puente que conecta con Manga. Justo antes de cruzar el puente, gira a la izquierda por la calle 39. En 10 minutos estás en el baluarte de San Francisco. Es una caminata agradable, pasando por la Plaza de la Aduana y el Parque Centenario.
Desde Bocagrande
Toma un bus urbano que diga "Manga" o "El Cabrero" en el letrero. La ruta más común es la que sube por la Avenida Santander. Bájate en la parada del baluarte de San Francisco. El pasaje cuesta 2.300 pesos (precios de junio de 2026). También puedes tomar un taxi o un Uber, que desde Bocagrande cuesta entre 8.000 y 12.000 pesos.
Desde Getsemaní
Camina hacia el norte por la carrera 8 (calle de la Media Luna) hasta llegar al pie de la muralla. Luego gira a la derecha y sigue la muralla hasta el baluarte de San Francisco. Son 15 minutos a paso tranquilo.
En coche particular
El Cabrero tiene calles angostas, muchas de sentido único. No hay parqueaderos públicos grandes, así que lo mejor es estacionar en la Avenida Santander, donde hay varios parqueaderos privados que cobran entre 5.000 y 10.000 pesos la hora. Verifica que el vehículo quede bien cerrado, como en cualquier lugar de Cartagena.
Tips locales
- Lleva efectivo: La mayoría de los negocios en El Cabrero no aceptan tarjetas de crédito ni débito. Hay un cajero automático en la tienda de la plazoleta, pero a veces no funciona. Mejor sacar plata en el Centro antes de venir.
- Visita entre semana: Los fines de semana hay más movimiento, pero si quieres sentir la tranquilidad del barrio, ven de lunes a viernes en la mañana. Los sábados y domingos los vecinos se reúnen en la plazoleta, lo cual también tiene su encanto.
- No uses zapatos abiertos: Las calles son de adoquín irregular y las aceras a veces están rotas. Las chanclas son cómodas para la playa, pero aquí te vas a torcer un tobillo. Usa tenis o zapatos cerrados.
- Respeta las casas habitadas: Muchas de las casas del barrio son viviendas particulares, no atracciones turísticas. Si ves una puerta abierta, no entres sin permiso. Los vecinos son amables, pero les molesta que los turistas se asomen a sus patios como si fueran museos.
- El sol pega fuerte: Lleva bloqueador solar, gafas de sol y un sombrero. La muralla no tiene sombra, y el reflejo del mar intensifica los rayos. Hidrátate bien: en las tiendas venden agua y jugos a precios justos.
- Busca la placa de la muralla: En el tramo entre el baluarte y la plazoleta, hay una placa de bronce empotrada en la pared, que dice: "Esta muralla fue construida por el alarife Juan Bautista Leonardo, año de 1785". Está medio borrada por la salinidad, pero si la encuentras, tócale una foto. Es un detalle que pocos notan.
Preguntas frecuentes
¿El Cabrero es seguro para turistas?
Sí, es uno de los barrios más seguros de Cartagena para caminar durante el día. La presencia de vecinos y la falta de aglomeraciones turísticas reduce los riesgos de carterismo. De noche, las calles están poco iluminadas, así que es mejor ir acompañado y no alejarse de la plazoleta o la Avenida Santander. Como en toda Cartagena, usa el sentido común: no exhibas objetos de valor y evita callejones solitarios.
¿Cuánto tiempo se necesita para recorrer El Cabrero?
Con una hora basta para ver los puntos principales: el baluarte de San Francisco, la calle de la Amargura, la plazoleta y el mirador. Si quieres tomarte un café, conversar con los vecinos o sentarte a ver el mar, calcula dos o tres horas. No es un lugar para pasar el día entero, pero sí para una mañana o una tarde tranquila.
¿Hay baños públicos en El Cabrero?
No hay baños públicos en el barrio. Los negocios como Café El Cabrero o la Heladería La Muralla tienen baños para clientes, pero si solo compras un café, puedes pedir usarlo sin problema. También hay un baño público en el baluarte de San Francisco, pero suele estar cerrado. Mejor ir al baño antes de llegar, en el Centro o en Bocagrande.
¿Se puede nadar en el mar desde la muralla del Cabrero?
No es recomendable. El agua frente a la muralla es profunda y las corrientes pueden ser fuertes. Además, las
Qué hacer
Visitar el Castillo de San Felipe de Barajas
Este imponente castillo es una de las obras de fortificación más grandes de América. Su arquitectura y su historia te transportan a la época colonial. Insider Tip: Llega temprano para evitar las multitudes y disfruta de una vista panorámica de Cartagena al atardecer desde sus murallas, es un espectáculo que no te puedes perder.
Pasear por el barrio de Getsemaní
Un barrio vibrante que ha mantenido su esencia cultural y artística. Las calles están llenas de grafitis coloridos que cuentan historias locales y su ambiente bohemio es perfecto para disfrutar de una tarde. Insider Tip: Visita la Plaza de la Trinidad al caer la tarde, donde la comunidad se reúne y hay música en vivo, ideal para sentir el pulso local.
Explorar el Convento de la Popa
Ubicado en la cima de una colina, este convento ofrece una vista espectacular de toda la ciudad. Además de su belleza arquitectónica, es un lugar lleno de historia. Insider Tip: Aprovecha para hacer el recorrido en bicicleta hacia la cima; es un ejercicio gratificante que vale la pena por las vistas.
Dónde comer o beber
La Cevichería
Este lugar es famoso por su ceviche fresco y sabroso, preparado con ingredientes locales. Es ideal para disfrutar de un almuerzo ligero o una merienda refrescante después de un día de exploración. Insider Tip: Prueba el ceviche de camarón, es un clásico que nunca decepciona. Además, si llegas temprano, podrás disfrutar de una mesa con vista al mar.
Café del Mar
Ubicado en la cima de la muralla, este café ofrece una de las mejores vistas del atardecer en Cartagena. Además de sus bebidas, puedes disfrutar de tapas y aperitivos. Insider Tip: Llega un poco antes del atardecer para asegurar un buen lugar y disfruta de las promociones en cocteles durante la hora feliz.
Restaurante 1621
Este restaurante es conocido por su cocina de autor, fusionando sabores locales con técnicas modernas. Un ambiente elegante ideal para una cena especial. Insider Tip: Reserva una mesa en la terraza para disfrutar de una experiencia culinaria rodeado de historia y encanto.
