Bocagrande: la transformación de un barrio que fue residencial
Bocagrande no siempre fue este gigante de vidrio y cemento que ves hoy. Hasta los años 80, era un barrio de casas bajas con patios internos, donde los vecinos se conocían por nombre y el sonido de la flauta del afilador anunciaba la llegada de la tarde. La construcción de la Avenida San Martín y la explosión del turismo en los 90 cambiaron los edificios subieron, los precios se dispararon y la vida de barrio quedó sepultada bajo decenas de hoteles, restaurantes y tiendas de souvenirs.
Pero si caminás con atención, todavía hay personas que se resisten a desaparecer. Son los que no venden camisetas de Cartagena ni ofrecen tours en chiva. Son los que mantienen oficios que parecen de otro siglo: el afilador, la costurera, el vendedor de mango biche, el zapatero remendón y el vigía de la playa. En julio de 2026, cuando el turismo masivo parece haberlo consumido todo, estos cinco vecinos siguen ahí, recordándonos que Bocagrande también tiene alma.
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Perfil 1: Don Álvaro, el afilador de la flauta
Nombre: Álvaro Martínez
Edad: 67 años. Oficio: afilador ambulante. Tiempo en el oficio: 42 años.
Don Álvaro es el único afilador que queda en Bocagrande. Sale de su casa en el barrio El Socorro a las 7 de la mañana con su carrito de madera, una piedra de afilar y una flauta de carrizo que él mismo fabricó. Mientras camina por la Calle 4 y la Avenida San Martín, toca una melodía que aprendió de su abuelo: "El Cóndor Pasa", pero en versión costeña.
"Antes la gente salía a la puerta apenas escuchaba la flauta. Me esperaban con cuchillos, tijeras, hasta machetes. Ahora tengo que tocar más fuerte porque el ruido de los carros y los turistas no deja oír", me cuenta mientras afila un cuchillo de cocina que le trajo la señora de un edificio de la Calle 3.
Su día típico: recorre unas 10 cuadras, hace entre 8 y 12 servicios, y cada afilada cuesta entre $5.000 y $10.000 COP, dependiendo del tamaño. "Los turistas a veces me toman fotos, pero no me compran nada. Los que me llaman son los vecinos de siempre, los que viven en los edificios viejos, los que todavía cocinan en casa".
Anécdota
Hace dos años, un grupo de turistas franceses lo grabó tocando la flauta y le pagaron $50.000 COP por una presentación improvisada en la esquina de la Calle 5. "Eso no es afilar, eso es show. Pero uno come de lo que sea", dice riendo.
Perfil 2: Doña Rosa, la costurera de la Calle 3
Nombre: Rosa Mendoza
Edad: 59 años. Oficio: costurera y remendadora. Tiempo en el oficio: 35 años.
Doña Rosa tiene su taller en el primer piso de un edificio antiguo de la Calle 3, entre la Avenida San Martín y la Carrera 2. No tiene letrero, solo una máquina de coser Singer de 1950 que todavía funciona como el primer día. Hace dobladillos, arregla cremalleras, ajusta vestidos de novia y, de vez en cuando, cose cortinas para hoteles pequeños.
"Antes trabajaba para las señoras del barrio, las que vivían en casas. Ahora mis clientes son los empleados de los hoteles: los meseros, las camareras. Ellos necesitan que les arreglen los uniformes porque los compran grandes y no tienen tiempo de ir a un taller formal", explica mientras cose el dobladillo de un pantalón negro.
Su día empieza a las 8:30 am y termina a las 6 pm. Cobra entre $8.000 y $20.000 COP por arreglo, dependiendo de la complejidad. "Los turistas no vienen aquí. Ellos van a las tiendas de la Avenida. Pero si un turista se rompe un pantalón, a veces lo trae el recepcionista del hotel. Eso me salva".
Anécdota
En 2024, una turista alemana llegó desesperada porque se le había roto el vestido de novia que iba a usar en una boda en el Castillo de San Felipe. Doña Rosa lo arregló en dos horas. La turista lloró de agradecimiento y le pagó $200.000 COP. "Ese día no trabajé para nadie más, pero valió la pena".
Perfil 3: Jairo, el vendedor de mango biche
Nombre: Jairo Pérez
Edad: 34 años. Oficio: vendedor ambulante de mango biche. Tiempo en el oficio: 12 años.
Jairo es el dueño de un carrito de mango biche que estaciona en la esquina de la Calle 5 con Carrera 2, justo frente a la playa. Su preparación es la clásica: mango verde cortado en tiras, sal, limón y, si el cliente quiere, un toque de tajín o chile en polvo. Vende cada porción en vasitos plásticos a $5.000 COP.
"Los turistas me preguntan qué es. Les digo: 'mango biche, como mango verde pero con sazón'. Al principio no se animan, pero cuando prueban, muchos repiten. El secreto es que el mango esté bien verde, que cruja", dice mientras pela un mango con una precisión que solo da la práctica.
Su clientela ha cambiado: antes vendía principalmente a locales que iban a la playa los fines de semana. Ahora, entre semana, el 70% de sus ventas son a turistas. "Los locales ya no vienen tanto. Prefieren ir a la playa de Marbella o a La Boquilla, que es más barato. Pero los turistas están aquí todo el día, y el mango biche les encanta porque es fresco y diferente".
Dato curioso
Jairo aprendió el oficio de su tío, que vendía mango biche en el Centro Histórico. "Mi tío me enseñó a escoger el mango: tiene que ser de la variedad 'hilacha', que es más fibrosa y aguanta el corte".
Perfil 4: Don Miguel, el zapatero remendón
Nombre: Miguel Torres
Edad: 72 años. Oficio: zapatero remendón. Tiempo en el oficio: 50 años.
Don Miguel tiene su puesto en la Carrera 2, casi esquina con Calle 6, debajo de un toldo azul que ya perdió el color. Tiene un banco de madera, una horma de metal, pegamento, clavos y un martillo. Ahí repara suelas, cambia tacones, cose correas y, si es necesario, fabrica sandalias desde cero.
"Los turistas me traen zapatos rotos de todo tipo: tenis, sandalias, hasta botas de montaña. Una vez me llegó un zapato de cuero italiano que valía más que todo mi puesto. Lo arreglé con hilo encerado y quedó como nuevo", recuerda mientras martilla la suela de una chancla.
Cobra entre $10.000 y $30.000 COP por reparación, dependiendo del daño. Su clientela principal son los vecinos de los edificios cercanos, pero también recibe turistas que se quedan varados porque se les rompió un zapato durante el viaje. "Los hoteles me mandan clientes. A veces el recepcionista les dice: 'baje a la esquina, ahí está don Miguel, él los arregla'".
Anécdota
Hace tres meses, un turista argentino llegó con una mochila rota, no zapatos. Don Miguel le cosió la correa con hilo de zapatero. "No es mi oficio, pero uno no puede dejar a la gente mal. Le cobré $5.000 y se fue feliz".
Perfil 5: Don Pedro, el vigía de la playa
Nombre: Pedro Guzmán
Edad: 55 años. Oficio: vigía de la playa (cuidador de sombrillas y sillas). Tiempo en el oficio: 20 años.
Don Pedro no es un vendedor ambulante ni un salvavidas. Es el hombre que cuida las sombrillas y sillas que alquila a los turistas en la playa de Bocagrande, frente a la Calle 4. Llega a las 6:30 am, acomoda las 20 sombrillas y 40 sillas que tiene, y espera a los primeros bañistas.
"Los turistas creen que soy dueño de la playa, pero # Soy dueño de mi trabajo. Les alquilo la sombrilla a $20.000 COP el día, y la silla a $10.000. Si quieren dos, les hago combo. A veces me regatean, pero yo les digo: 'señor, esto es para mantener a mi familia'".
Su clientela ha cambiado drásticamente: antes, los fines de semana venían familias cartageneras que alquilaban por horas. Ahora, los turistas se quedan todo el día, y muchos pagan por adelantado. "El turismo me da más plata, pero también más estrés. Los turistas son exigentes: quieren la sombrilla en la primera fila, quieren que les guarde el puesto mientras se bañan, quieren que les cuide las maletas. Y si algo se pierde, me reclaman a mí".
Dato curioso
Don Pedro conoce a todos los vendedores ambulantes de la playa: el de cocadas, el de cerveza, el de masajes. "Somos como una familia. Nos cuidamos entre nosotros. Si veo que un turista está borracho y se mete al agua, lo saco. No soy salvavidas, pero sé nadar".
Cómo el turismo ha cambiado su clientela
Los cinco oficios tienen algo en común: todos han visto cómo el turismo masivo transformó su clientela. Antes trabajaban casi exclusivamente para locales. Ahora, los turistas representan entre el 30% y el 70% de sus ingresos, dependiendo del oficio y la temporada.
Pero también hay pérdidas. Los locales ya no frecuentan tanto la playa de Bocagrande porque es cara y está llena de turistas. Los vecinos de los edificios antiguos se han mudado a otros barrios como Manga o El Laguito. Y los oficios tradicionales, como el de afilador o zapatero remendón, están en riesgo de desaparecer porque las nuevas generaciones no los quieren aprender.
"Mis hijos no quieren ser afiladores. Quieren ser ingenieros o trabajar en un hotel. Y yo los entiendo. Este oficio es duro, no da para vivir bien", dice don Álvaro mientras guarda su flauta. "Pero mientras pueda caminar, voy a seguir tocando. Es lo único que sé hacer".
Reflexión final: la identidad que resiste
Bocagrande es hoy un barrio de contrastes. De un lado, los rascacielos, los centros comerciales y los turistas que toman fotos del atardecer. Del otro, estos cinco vecinos que mantienen viva una Cartagena que ya casi no se ve. No son una atracción turística ni un espectáculo. Son personas que trabajan, que sudan, que sobreviven.
La próxima vez que camines por la Calle 5 o te sientes en la playa, presta atención. Tal vez escuches una flauta lejana, veas a un señor martillando una suela o sientas el olor del mango biche. Esos son los verdaderos vecinos de Bocagrande. Y mientras ellos sigan ahí, el barrio tendrá alma.
¿Conoces a alguien con un oficio único en Bocagrande? Recomiéndalo en los comentarios para una próxima entrega.
Preguntas frecuentes
¿Dónde puedo encontrar a don Álvaro, el afilador?
Don Álvaro recorre las calles de Bocagrande, especialmente la Calle 4 y la Avenida San Martín, entre las 7 am y las 12 pm. No tiene un punto fijo, pero si escuchas una flauta de carrizo, es él. Se recomienda preguntar en los edificios de la Calle 3, donde algunos vecinos lo conocen y pueden indicar su ubicación.
¿Los precios de estos oficios son fijos o se puede regatear?
Los precios son de referencia, basados en julio de 2026. En general, los oficios como el del zapatero o la costurera tienen tarifas fijas (entre $8.000 y $30.000 COP), mientras que los vendedores ambulantes como Jairo pueden aceptar regateo, especialmente si compras varias porciones. Don Pedro, el vigía, también suele negociar combos de sombrilla y silla.
¿Estos oficios están en peligro de desaparecer?
Sí, especialmente el de afilador y zapatero remendón. Las nuevas generaciones no están aprendiendo estos oficios, y la demanda de locales ha disminuido. Sin embargo, el turismo les ha dado un respiro, ya que algunos turistas buscan servicios auténticos y diferentes. Para apoyarlos, se recomienda comprarles directamente y evitar regatear demasiado.
Introducción histórica o contextual
Bocagrande ha experimentado una transformación radical desde sus inicios. En las décadas de 1960 y 1970, este sector de Cartagena era un área residencial tranquila, compuesta por casas de un solo piso y vecinos que conocían a todos por nombre. Con el auge del turismo en los años 80, Bocagrande comenzó a cambiar su rostro, convirtiéndose en un destino turístico popular lleno de edificios altos y hoteles. Sin embargo, detrás de este paisaje moderno, persisten oficios tradicionales que han resistido la embestida del tiempo y el desarrollo.
Hoy en día, es posible encontrar a personas dedicadas a oficios que han sido parte de la comunidad durante generaciones, ofreciendo un vistazo a la vida local que a menudo se pasa por alto. Estos oficios no solo son un medio de subsistencia, sino que también representan la identidad cultural de la zona.
Si visitas Bocagrande, no te limites a disfrutar de sus playas y restaurantes. Conocer a sus habitantes y sus historias te permitirá apreciar la riqueza cultural que este barrio aún conserva.
Qué hacer
Visitar la Playa de Bocagrande
La Playa de Bocagrande es el lugar perfecto para disfrutar del sol y el mar. Aquí, los vendedores ambulantes ofrecen desde refrescos hasta artesanías locales. Insider Tip: Compra un "arequipe" de un vendedor local, es un dulce típico que no te puedes perder.
Paseo por la Avenida San Martín
La Avenida San Martín es ideal para caminar y disfrutar de la arquitectura costera. Este paseo te permite observar la mezcla de lo moderno con lo tradicional. Insider Tip: Ve al atardecer, la vista del sol cayendo sobre el mar es espectacular y te ofrece la oportunidad de capturar fotos impresionantes.
Explorar el Mercado de Bazurto
Este mercado es un verdadero reflejo de la cultura cartagenera. Aquí puedes encontrar desde frutas tropicales hasta pescado fresco. Insider Tip: No te olvides de probar un "patacón" en una de las pequeñas fondas, es un sabor auténtico que te conectará con la gastronomía local.
Conocer la historia del barrio
Caminar por las calles de Bocagrande te permitirá descubrir su historia antes de convertirse en el destino turístico que es hoy. Las casas bajas y los espacios públicos cuentan historias de sus antiguos residentes. Insider Tip: Conversa con los vecinos, muchos de ellos tienen anécdotas fascinantes sobre el barrio y su evolución.
Visitar el Castillo San Felipe de Barajas
Este icónico castillo no está en Bocagrande, pero está a un corto trayecto. Es una fortaleza impresionante que ofrece una vista panorámica de la ciudad. Insider Tip: Ve temprano en la mañana para evitar las multitudes y disfrutar de un recorrido más tranquilo.
Dónde comer o beber
El Baluarte
Este restaurante ofrece una vista privilegiada al mar y una deliciosa oferta de mariscos frescos. No te pierdas su ceviche, uno de los más aclamados por los locales. Insider Tip: Ve temprano para disfrutar del atardecer, es el momento perfecto para una cena romántica.
Restaurante La Perla
La Perla es famosa por su ambiente acogedor y su exquisita comida caribeña. Prueba el arroz con coco y los patacones, son un clásico que no decepciona. Insider Tip: Si tienes la oportunidad, pregunta por las recomendaciones del día, siempre hay algo especial que no está en el menú.
Café del Mar
Este icónico café se encuentra en las murallas de Cartagena y es ideal para un trago al caer la tarde. Sus cócteles son bien elaborados y su ambiente vibrante atrae tanto a turistas como a locales. Insider Tip: Llega antes de la hora pico para conseguir un buen lugar con vista al mar.
La Casa de Socorro
Un lugar emblemático que ofrece platos típicos de la región, como el ajiaco y el sancocho. Es un favorito entre los cartageneros por su autenticidad. Insider Tip: Si quieres una experiencia más local, pregunta por el menú del día, que suele incluir opciones frescas y sabrosas.
Pizza al Horno
Conocida por sus pizzas al horno de leña, este lugar es un refugio para quienes buscan algo diferente. Sus porciones son generosas y los ingredientes son frescos. Insider Tip: La pizza de mariscos es una de las más populares, pero no olvides probar la de pollo al pesto, ¡es un éxito asegurado!
Cómo llegar y transporte
Para llegar a Bocagrande, hay varias opciones de transporte que permiten disfrutar del trayecto y conocer un poco más de Cartagena. Aquí te dejo algunas recomendaciones:
Transporte Público
Los buses y colectivos son una opción económica y auténtica. Desde el centro histórico, puedes tomar un bus que te lleve directamente a Bocagrande. Es una buena oportunidad para observar la vida cotidiana de los cartageneros.
Insider Tip: Asegúrate de tener monedas pequeñas, ya que muchos conductores no tienen cambio. Además, evita las horas pico para un viaje más cómodo.
Taxi o Moto-taxi
Los taxis son una alternativa rápida y segura, especialmente si viajas en grupo. También puedes optar por los moto-taxis, que son una experiencia emocionante y pueden llevarte por calles más estrechas.
Insider Tip: Siempre pide que enciendan el taxímetro o acuerda el precio antes de comenzar el viaje. Los moto-taxis suelen estar disponibles en las zonas más concurridas.
Bicicleta
Si te sientes aventurero, alquilar una bicicleta es una excelente manera de explorar Bocagrande y sus alrededores. Hay varias empresas que ofrecen este servicio, y el paseo por la costa es espectacular.
Insider Tip: Lleva bloqueador solar y agua, y no olvides un candado para asegurar tu bicicleta mientras disfrutas de alguna tienda o café.
Caminar
Si ya te encuentras en el centro de Cartagena, caminar hacia Bocagrande es una opción viable. El trayecto es de aproximadamente 30 minutos y te permite disfrutar de la arquitectura y el ambiente vibrante de la ciudad.
Insider Tip: Haz una parada en la Plaza de la Trinidad para probar un refrescante jugo natural en uno de los puestos locales antes de continuar tu camino.
Tips locales
Explorar Bocagrande no solo implica disfrutar de sus playas y rascacielos, también se trata de descubrir oficios y tradiciones que han perdurado a pesar del turismo. Aquí algunos tips locales para conectar con la esencia del barrio:
Visita el Taller de Cerámica de La Popa
Insider Tip: Este taller ofrece clases de cerámica donde puedes aprender de maestros locales. No solo te llevarás un recuerdo tangible, sino que también comprenderás la herencia cultural que cada pieza representa. Pregunta por las fechas de los talleres, ya que suelen ser limitados y muy solicitados.
Prueba el Ajiaco en un restaurante familiar
Insider Tip: Busca los pequeños restaurantes familiares que aún sirven este plato tradicional. Pregunta por la receta de la abuela; muchos de estos lugares están dispuestos a compartir la historia detrás de cada ingrediente. Además, la calidad y el sabor suelen ser mucho más auténticos que en los lugares turísticos.
Asiste a una charla sobre la historia de Bocagrande
Insider Tip: Algunos centros culturales del barrio ofrecen charlas sobre la evolución de Bocagrande desde sus inicios hasta el presente. Participar te dará una perspectiva más profunda de la transformación del lugar y te conectará con la comunidad. Infórmate sobre horarios y disponibilidad.
Compra artesanías en La Casa de la Cultura
Insider Tip: Este espacio no solo vende artesanías locales, sino que también organiza eventos y exposiciones. Al comprar aquí, apoyas a los artesanos de la región y te llevas un pedazo de su historia. No olvides preguntar a los vendedores sobre el proceso de creación de las piezas.
