Orígenes
Si has caminado por el Centro Histórico de Cartagena, seguro te topaste con una mujer de falda colorida, blusa blanca bordada, pañuelo en la cabeza y una batea llena de frutas o dulces. Esa imagen, tan icónica como las murallas o el Castillo de San Felipe, es la de una palenquera. Pero lo que ves no es solo un disfraz bonito para el recuerdo: detrás de esa batea hay una historia de resistencia, supervivencia y una lucha constante por no ser reducida a un souvenir.
Las palenqueras son descendientes directas de los cimarrones, esclavos africanos que escaparon de la opresión colonial y fundaron comunidades fortificadas llamadas palenques. El más famoso de todos, y el que sobrevive hasta hoy, es San Basilio de Palenque, a unos 50 kilómetros de Cartagena. Allí, en ese corregimiento declarado por la UNESCO como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad en 2005, nació la tradición de las mujeres que bajaban a la ciudad a vender frutas, dulces y hierbas.
📌 Transparencia
Este artículo contiene enlaces patrocinados/de afiliados. Podríamos recibir una pequeña comisión sin costo para ti.
Desde finales del siglo XIX y principios del XX, las mujeres palenqueras recorrían las calles de Cartagena con sus bateas en la cabeza, ofreciendo productos que cultivaban en sus tierras o preparaban con recetas heredadas de generación en generación. No eran un "atractivo turístico": eran trabajadoras que sostenían económicamente a sus familias mientras el resto del país las discriminaba por ser negras y pobres.
Lo que pocos saben es que el oficio de palenquera no era solo de venta. Muchas de ellas eran también curanderas, parteras y conocedoras de plantas medicinales. En una Cartagena donde la medicina oficial llegaba con cuentagotas a los barrios pobres, las palenqueras eran el primer recurso de salud para muchas comunidades.
Línea de tiempo o hitos históricos
Siglo XVII: El nacimiento de San Basilio de Palenque
Fundado por cimarrones liderados por Benkos Biohó, San Basilio de Palenque se convierte en el primer pueblo libre de América. Allí se preserva la lengua palenquera, una mezcla de español con lenguas bantúes africanas, que aún hoy se habla.
Finales del siglo XIX: Las primeras palenqueras en Cartagena
Mujeres de San Basilio comienzan a viajar a Cartagena a vender frutas y dulces. Lo hacen caminando horas o montadas en burros. La batea, hecha de totumo o madera, se vuelve su sello distintivo.
Década de 1920: La imagen se populariza
Fotógrafos y viajeros extranjeros empiezan a retratar a las palenqueras. La imagen se difunde en postales y revistas internacionales, pero sin reconocer su humanidad ni su historia.
Década de 1980: El boom turístico de Cartagena
Con la llegada masiva de turistas, las palenqueras pasan de ser vendedoras ambulantes a un ícono de la ciudad. Aparecen en guías de viaje y campañas promocionales.
Año 2005: San Basilio de Palenque es reconocido por la UNESCO
El reconocimiento internacional pone los reflectores sobre la cultura palenquera. Las palenqueras se convierten en embajadoras de su herencia, pero también en objeto de un turismo que a menudo las trata como decoración.
Julio de 2026: El debate sigue vigente
Hoy, las palenqueras son a la vez empresarias, modelos de fotografía callejera y símbolos de una lucha por el respeto a su identidad. Los precios de sus dulces han subido, pero también las críticas sobre cómo se les fotografía sin permiso.
Personajes o hechos clave
Benkos Biohó: el líder cimarrón
Sin Benkos Biohó, no habría palenqueras. Este líder africano, traído como esclavo a Cartagena a principios del siglo XVII, escapó y organizó a los cimarrones para fundar San Basilio de Palenque. Fue capturado y ahorcado por los españoles en 1621, pero su legado de libertad sigue vivo en cada batea que una palenquera carga.
Las "negras cimarronas" del siglo XIX
Antes de que existiera el término "palenquera", estas mujeres eran conocidas como "negras cimarronas" o "negras de la costa". En los archivos históricos de Cartagena hay registros de multas que les imponían por "gritar en las calles" o "vestir con colores llamativos". La discriminación racial era tan brutal que muchas veces las obligaban a usar vestidos opacos para no "ofender la vista" de los blancos.
Juana de Dios: una palenquera que hizo historia
Poco documentada pero recordada en la tradición oral, Juana de Dios fue una palenquera que a principios del siglo XX organizó a otras mujeres para exigir mejores precios por sus productos. Se dice que lideró una pequeña revuelta en la Plaza de los Coches cuando un comerciante quiso pagarles menos de lo acordado. Su nombre no aparece en los libros de historia oficial, pero las abuelas de San Basilio aún lo mencionan.
Cecilia "La Palenquera": la imagen que dio la vuelta al mundo
En la década de 1970, una fotografía de Cecilia, una palenquera sonriente con una batea de mangos, fue publicada en la revista National Geographic. Esa imagen se volvió viral antes de que existiera internet, y desde entonces, la figura de la palenquera se asoció con la alegría y el color de Cartagena. Pero Cecilia nunca recibió un peso por esa foto, y murió en la pobreza en San Basilio.
El caso de la "Palenquera de la discordia" (2023)
En 2023, un video de una turista estadounidense que se negó a pagarle a una palenquera después de tomarle fotos se volvió viral en Colombia. El debate sobre si las palenqueras deberían cobrar por ser fotografiadas se intensificó. Muchos locales defendieron a la palenquera, mientras que otros argumentaron que la imagen de la ciudad no debería ser un negocio. Este caso marcó un antes y un después en la conversación sobre la ética del turismo en Cartagena.
Estado actual
Las palenqueras hoy: entre el emprendimiento y la explotación
En julio de 2026, las palenqueras siguen siendo parte del paisaje del Centro Histórico, pero su rol ha cambiado. Muchas ya no venden frutas frescas, sino dulces tradicionales como cocadas, alegrías, enyucados, caballitos y bollos de mazorca. Los precios van desde los $2.000 COP por una cocada hasta $10.000 COP por una porción de enyucado. Algunas ofrecen degustaciones gratuitas para enganchar al turista.
Sin embargo, la mayoría de estas mujeres no viven en Cartagena. Viajan desde San Basilio de Palenque cada madrugada en buses que tardan hasta dos horas, y regresan al atardecer. El negocio es estacional: en temporada alta (diciembre, Semana Santa, julio) pueden ganar hasta $200.000 COP al día. En temporada baja, apenas llegan a $50.000 COP.
Un dato curioso que pocos conocen: las palenqueras no usan la batea por tradición estética. La batea, hecha de totumo o madera ligera, les permite mantener las manos libres para contar el dinero, saludar a los clientes y, sobre todo, para equilibrar el peso en la cabeza sin lastimarse el cuello. Es un diseño ergonómico ancestral, no un adorno.
El debate ético: fotografiarlas sin permiso y la mercantilización de la imagen
Uno de los temas más espinosos hoy es la fotografía. Muchos turistas ven a una palenquera y disparan la cámara sin preguntar. La mayoría de las palenqueras ya cobran por posar: entre $5.000 y $15.000 COP por foto, dependiendo de la cantidad de personas y el tiempo. Algunas tienen tarifas fijas, otras negocian.
Pero el problema no es el cobro. El problema es que muchas veces se les trata como si fueran parte del mobiliario urbano. "No soy una estatua", dijo en una entrevista de 2024 una palenquera llamada María del Socorro. "Si quieres mi imagen, respeta mi trabajo". El dilema ético es real: ¿es folclor o es explotación? ¿Es justo que una mujer que representa la resistencia africana tenga que pedir limosna por su propia imagen?
Desde 2022, varias organizaciones locales han lanzado campañas para promover la fotografía ética. La regla de oro: siempre preguntar, negociar el precio y no tomar fotos a escondidas. Además, se recomienda comprarles dulces o frutas como una forma de retribuir, aunque no te tomes fotos.
El vestido: más que un disfraz turístico
El atuendo de la palenquera no es un disfraz. La falda colorida (pollera) y la blusa blanca bordada son una adaptación de la vestimenta de las mujeres africanas esclavizadas, que combinaban telas traídas de África con retazos de telas europeas. Los colores vivos (rojo, amarillo, verde, azul) no son casualidad: representan la alegría y la resistencia. El pañuelo en la cabeza, llamado turbante, no solo es un adorno: protege del sol, recoge el cabello y, en tiempos de la colonia, servía para ocultar mensajes o pequeños objetos de valor.
Hoy, muchas palenqueras compran sus vestidos en tiendas de San Basilio o en el mercado de Bazurto. Un conjunto completo (falda, blusa, turbante y pañuelo) puede costar entre $80.000 y $150.000 COP. Algunas los mandan a hacer con bordados personalizados. Pero también hay un mercado de imitaciones baratas que venden vestidos "estilo palenquera" a turistas por $30.000 COP en el Centro, lo que ha generado críticas por banalizar la vestimenta tradicional.
Visitar San Basilio de Palenque: el verdadero origen del legado
Si quieres entender de verdad qué significa ser palenquera, no basta con verlas en Cartagena. Tienes que ir a San Basilio de Palenque. Este corregimiento, a 50 km de la ciudad, es el corazón de la cultura afrocolombiana. Allí se habla palenquero, se toca el tambor, se baila la cumbia palenquera y se cocinan los mismos dulces que las palenqueras venden en la ciudad.
En San Basilio puedes hacer un tour comunitario que te lleva a conocer la casa de una familia palenquera, aprender a hacer cocadas, escuchar historias de los mayores y visitar la iglesia donde se venera a la Virgen del Rosario, patrona del pueblo. Los tours los organizan los mismos habitantes, y el dinero se queda en la comunidad. Precios: desde $80.000 COP por persona, incluyendo transporte desde Cartagena y almuerzo típico (arroz con coco, pescado frito, patacones y dulce de leche).
Un dato que pocos turistas saben: en San Basilio hay un Museo de la Cultura Palenquera que exhibe objetos históricos, instrumentos musicales y fotografías antiguas de las primeras palenqueras. La entrada cuesta $5.000 COP y es manejado por la Asociación de Mujeres Palenqueras. Vale la pena para entender que la batea no es un accesorio de Instagram, sino un símbolo de libertad.
Recomendaciones prácticas para julio de 2026
- Fotos con palenqueras en Cartagena: Siempre pregunta antes. Ofrece entre $5.000 y $10.000 COP por una foto. Si te tomas varias, negocia. No tomes fotos a escondidas, es de mala educación y puede generar conflicto.
- Compra de dulces: Las cocadas (de coco, piña, leche) son las más populares. Prueba también los enyucados (hechos de yuca) y los caballitos (dulce de leche con coco). Lleva efectivo, porque muchas no tienen datáfono.
- Tour a San Basilio de Palenque: Busca operadores locales como "Palenque Tours" o "Ruta del Cimarrón". Evita agencias grandes que no reinvierten en la comunidad. Pregunta si el guía es palenquero de nacimiento.
- Vestimenta: Si compras un vestido "estilo palenquera" como recuerdo, cómpralo en San Basilio, no en las tiendas del Centro. Apoyas directamente a las artesanas.
- Horarios: Las palenqueras suelen estar en el Centro desde las 9:00 am hasta las 5:00 pm. En temporada alta, algunas se quedan hasta las 7:00 pm en la Plaza de los Coches o la Plaza de la Aduana.
El futuro de las palenqueras
En los últimos años, algunas palenqueras han creado cooperativas para vender sus dulces en línea y exportarlos a Estados Unidos y Europa. Otras han abierto pequeños restaurantes en San Basilio donde ofrecen cocina tradicional. Sin embargo, la mayoría sigue dependiendo del turismo callejero, que es incierto y estacional.
El debate entre tradición y modernidad no se resuelve fácil. Las nuevas generaciones de mujeres palenqueras, muchas con estudios universitarios, están repensando el oficio. Algunas ya no quieren cargar la batea, sino gestionar el negocio desde una oficina. Otras, en cambio, ven en la batea un orgullo que no están dispuestas a soltar.
Lo que está claro es que la palenquera no es un mito ni un personaje de postal. Es una mujer real, con historia, con hambre de respeto y con una cultura que merece ser conocida más allá de una selfie. La próxima vez que veas una batea llena de colores, recuerda que no estás viendo un adorno: estás viendo el resultado de siglos de lucha por la libertad.
Call to Action: No te quedes solo con la foto en Cartagena. Descubre el Palenque real: apúntate a un tour comunitario que respeta la cultura y apoya directamente a las familias palenqueras. Busca en línea "Tour San Basilio de Palenque ético" y elige un operador local. Tu visita puede marcar la diferencia entre perpetuar el mito o honrar la tradición.


