El Mito de los Fritos Solo en el Centro Histórico
Si preguntas en la Plaza de los Coches por los mejores fritos de Cartagena, te van a señalar los puestos que huelen a aceite caliente y donde las arepas de huevo se apilan como torres doradas. Y sí, son ricas. Pero esa es apenas la puerta de entrada a un universo mucho más profundo, salvaje y sabroso. Acá, en junio de 2026, los cartageneros de verdad saben que la ruta de los fritos no termina en el Centro ni en Bocagrande. La verdadera travesía empieza cuando te alejas del ruido de los coches turísticos y te metes en los barrios donde el fogón se prende desde las 5 de la mañana y el sabor se mide en historias, no en estrellas Michelin.
Este artículo es para vos, viajero gastronómico que no le tiene miedo al sudor ni a la fila larga. Acá te voy a llevar por tres paradas que pocos guías turísticos se atreven a incluir: la carimañola de pescado ahumado de 'La Mona' en Getsemaní, la empanada de iguana en Olaya Herrera, y el patacón de chicharrón extremo de El Pozón. Pero antes de arrancar, un dato curioso: en Cartagena, el término "frito" no es solo un adjetivo. Es un género. Y cada barrio tiene su campeón. Prepárate para mancharte las manos y entender por qué los locales defienden sus puestos como si fueran reliquias familiares.
📌 Transparencia
Este artículo contiene enlaces patrocinados/de afiliados. Podríamos recibir una pequeña comisión sin costo para ti.
Parada 1: El Puesto de 'La Mona' en Getsemaní
Carimañolas de Pescado Ahumado: El Secreto de la Abuela
Getsemaní es el barrio que respira arte, mochilas y mochileros, pero si te quedás solo en la Plaza de la Trinidad, te estás perdiendo de lo mejor. A tres cuadras, escondido entre una ferretería y una tienda de barrio, está el puesto de 'La Mona'. Doña María, conocida como 'La Mona' desde que tenía veinte años, lleva 35 generaciones friendo carimañolas que te hacen llorar de felicidad. Pero no cualquier carimañola: la suya lleva un relleno de pescado ahumado que ella misma prepara con bocachico, cebolla, ajo y un toque de comino que solo ella conoce.
El truco está en la masa. La Mona usa yuca criolla, no la importada, y la deja reposar toda la noche para que quede esponjosa por dentro y crujiente por fuera. El pescado lo ahúma en un tambor improvisado detrás de su casa, con leña de guayabo que le da un aroma dulzón que contrasta con el aceite caliente. Cada carimañola cuesta alrededor de $3.500 COP (precio de referencia de junio de 2026) y se sirve con un ají casero que pica justo lo necesario para despertarte las papilas.
Si llegás después de las 10 de la mañana, probablemente ya no haya. La Mona abre de lunes a sábado desde las 6:30 am hasta que se acaba el pescado, casi siempre antes del mediodía. La dirección exacta es Calle de la Media Luna, entre la Carrera 10 y la Carrera 11, justo al lado de la tienda "El Buen Gusto". No hay letrero grande, solo una olla humeante y una fila de vecinos que te miran con cara de "apurate, forastero".
Dato curioso: La Mona aprendió la receta de su abuela, que era pescadora en la Ciénaga de la Virgen. Antes de que el turismo llegara a Getsemaní, ella vendía las carimañolas en una canoa. Hoy, su nieto maneja un carrito con ruedas, pero la esencia sigue siendo la misma.
Parada 2: La Esquina de las Empanadas de Iguana en Olaya Herrera
Tradición Precolombina que Sobrevive al Concreto
Si pensabas que las empanadas solo eran de carne o pollo, prepárate para un viaje al pasado. En el barrio Olaya Herrera, específicamente en la esquina de la Carrera 54 con Calle 31, doña Rosa tiene un puesto que parece salido de un libro de antropología culinaria. Desde 1992, ella fríe empanadas de iguana, una tradición que se remonta a los zenúes, los indígenas que habitaban esta región antes de que llegaran los españoles. La iguana, para ellos, era un animal sagrado y nutritivo, y su carne sigue siendo un manjar en las zonas rurales de Bolívar.
Doña Rosa cocina la iguana durante horas en un caldo con cilantro, cebolla y sal, hasta que la carne se deshace. Luego la mezcla con huevo duro, aceitunas y pasas (sí, pasas, porque el dulce y salado es la marca de la casa). La masa es de maíz blanco, molido a mano, y el frito se hace en aceite de palma, que le da ese color dorado intenso. Cada empanada cuesta $2.500 COP y se come con un chorro de limón y una pizca de sal. El sabor es suave, ligeramente dulzón, con una textura que recuerda al pollo desmechado pero más firme.
No esperes un local con aire acondicionado. Es un puesto callejero, con una sombrilla roja y una tabla de madera donde doña Rosa aplasta las empanadas antes de freírlas. Atiende de miércoles a domingo, desde las 7 am hasta las 2 pm, pero si llueve, cierra. Los locales saben que hay que llegar temprano porque las empanadas de iguana vuelan. Y ojo: no es un plato para todos los paladares, pero si venís con mente abierta, te vas a llevar una historia que contar.
Dato curioso: La iguana es considerada una especie protegida en algunas zonas, pero en Olaya Herrera se cría en patios traseros bajo un sistema de permiso comunitario. Doña Rosa tiene un criadero pequeño en su casa, y asegura que las iguanas viven mejor que muchos pollos de granja.
Parada 3: El Secreto de los Patacones de Chicharrón en El Pozón
La Versión Costeña Extrema que te Deja Sin Aliento
El Pozón es el barrio más grande de Cartagena, y también el más incomprendido. Acá no hay turistas, pero hay una cocina callejera que te vuela la cabeza. En la Calle 45, frente a la cancha de fútbol "La Esperanza", está el puesto de don Jairo, un señor de 62 años que desde 2005 fríe los patacones más brutales que te puedas imaginar. No son patacones normales de plátano verde con un pedacito de chicharrón encima. # Don Jairo toma un plátano verde, lo aplasta, lo fríe, lo vuelve a aplastar, lo fríe de nuevo, y luego lo cubre con una montaña de chicharrón de cerdo desmenuzado, bañado en su propia manteca, y rematado con hogao (tomate, cebolla y ajo guisados) y un chorro de suero costeño.
El resultado es una bomba calórica que te deja temblando. Cada patacón cuesta $8.000 COP y es tan grande que podría alimentar a dos personas. Don Jairo los sirve en un plato de plástico con una servilleta que se empapa de grasa en segundos. El chicharrón es crujiente por fuera, suave por dentro, y el plátano queda como una base firme que aguanta todo el peso. Se come con las manos, obvio, y se acompaña con una gaseosa Colombiana bien fría para bajar la grasa.
Don Jairo abre de martes a domingo, desde las 4 pm hasta las 10 pm. No hay que ir antes porque el chicharrón lo prepara en la mañana y lo deja reposar para que coja punto. La dirección exacta es Calle 45 # 32-18, pero si preguntás por "el puesto de los patacones de don Jairo" en El Pozón, cualquier local te va a señalar. Es un punto de encuentro después del trabajo, donde la gente se sienta en sillas plásticas y discute de fútbol mientras mastica.
Dato curioso: Don Jairo fue carnicero durante 20 años, y su secreto para el chicharrón es que lo fríe dos veces: primero a fuego bajo para derretir la grasa, y luego a fuego alto para que quede crocante. Usa cerdo criollo, no el de supermercado, y lo compra directo de un campesino en Turbaco.
Mapa Práctico: Cómo Llegar y Horarios Locales
Cómo Moverse Sin Perderte (y Sin Sudar la Gota Gorda)
Cartagena en junio de 2026 está caliente, húmeda y llena de vida. Para hacer esta ruta de fritos, tenés que planificar bien el día para evitar la hora pico de calor, que es entre las 11 am y las 2 pm. Acá te dejo un plan paso a paso:
- Parada 1 - Getsemaní (La Mona): Llegá caminando desde el Centro Histórico. Son 15 minutos desde la Torre del Reloj. Tomá la Calle de la Media Luna y buscá el olor a yuca frita. Horario: lunes a sábado, 6:30 am a 12 pm. Ideal para desayunar.
- Parada 2 - Olaya Herrera (Doña Rosa): Tomá un bus de la ruta "Olaya" desde la avenida Pedro de Heredia. Bajate en la parada de la Carrera 54 con Calle 31. Horario: miércoles a domingo, 7 am a 2 pm. Llegá antes de las 10 am para asegurar empanadas.
- Parada 3 - El Pozón (Don Jairo): Tomá un taxi o un mototaxi desde el Centro. El viaje dura 30 minutos. Decí que vas a la cancha "La Esperanza". Horario: martes a domingo, 4 pm a 10 pm. Perfecto para una cena tempranera.
El orden ideal: desayunás en Getsemaní, almorzás en Olaya Herrera, y cerrás con la cena en El Pozón. Pero si el calor te gana, podés invertir las paradas. Lo importante es que no te saltes ninguna porque cada una es un mundo aparte.
Alerta de alergias: Si tenés alergia al pescado, evitá las carimañolas de La Mona. Si sos alérgico al huevo o a las aceitunas, preguntá en las empanadas de doña Rosa porque lleva ambos. Y si tenés problemas con la grasa, los patacones de don Jairo no son para vos. Mejor llevá un antihistamínico por si acaso.
Tips Locales para Disfrutar la Ruta como un Cartagenero
Lo que Nadie te Cuenta en las Guías Turísticas
- Llevá efectivo: Ninguno de estos puestos acepta tarjeta. Las carimañolas de La Mona cuestan $3.500, las empanadas de doña Rosa $2.500, y los patacones de don Jairo $8.000. Llevá billetes pequeños de $2.000 y $5.000.
- No usés ropa clara: El aceite salpica, el ají mancha, y el sudor no perdona. Vestite con camiseta oscura y pantalones que no te importe ensuciar.
- Pedí el ají aparte: Todos los puestos tienen su propio ají casero. Probá primero sin ají para sentir el sabor original, y después agregá de a poco. El de La Mona pica más de lo que parece.
- Llevá una botella de agua: El calor y la fritura te van a deshidratar. Comprá agua en las tiendas de barrio, no en los puestos turísticos, porque sale más barata (alrededor de $1.500 COP).
- No tengas miedo de preguntar: Los cartageneros son amables y les gusta que los extranjeros se interesen por su comida. Si no sabés cómo se come algo, preguntá. Doña Rosa te va a explicar con gusto que la empanada de iguana se come con limón, no con salsa de tomate.
- Evitá las horas de sol pico: Entre las 11 am y las 2 pm el calor es insoportable. Planificá las paradas para que coincidan con la mañana temprano o la tarde-noche. Don Jairo abre a las 4 pm justo cuando baja el sol.
Preguntas Frecuentes
¿Es seguro ir a Olaya Herrera y El Pozón como turista?
Sí, siempre y cuando vayas con respeto y sentido común. Estos barrios son residenciales y la gente es amable, pero no son zonas turísticas. Evitá llevar joyas visibles, no saques el celular en la calle sin necesidad, y movete en taxi o mototaxi si no conocés bien. Los puestos que mencionamos están en calles principales y concurridas, así que no hay mayor riesgo si vas durante el día. En El Pozón, mejor llegar antes de las 8 pm para evitar la noche cerrada.
¿Puedo encontrar estas comidas en el Centro Histórico?
Difícil. Las carimañolas de pescado ahumado de La Mona son únicas de su puesto, aunque hay versiones similares en otros lugares de Getsemaní. Las empanadas de iguana casi no se ven en el Centro porque es un plato de tradición rural, y los patacones de chicharrón de don Jairo son una especialidad de El Pozón. Si querés la experiencia auténtica, tenés que ir al barrio. No hay atajos.
¿Cuánto dinero necesito para hacer la ruta completa?
Con $20.000 COP (aproximadamente 5 dólares) te alcanza para probar una carimañola, una empanada de iguana y un patacón de chicharrón. Si querés repetir o comprar más, llevá $40.000 COP. El efectivo es clave porque no hay datáfono en ninguno de los puestos. Además, sumale el costo del transporte: un bus cuesta $2.300 COP, un taxi desde el Centro a El Pozón puede costar entre $15.000 y $20.000 COP.
Introducción histórica o contextual
Los fritos en Cartagena son más que un simple antojo, son una tradición que data de la época colonial, cuando los esclavos y los trabajadores de las plantaciones necesitaban comidas rápidas y sustanciosas para mitigar el hambre durante sus jornadas. Con el tiempo, estos platillos se han transformado y diversificado, convirtiéndose en una parte esencial de la cultura gastronómica cartagenera. Las frituras, que incluyen desde las clásicas arepas de huevo hasta empanadas y carimañolas, son el resultado de una fusión de influencias indígenas, africanas y españolas, reflejando la rica historia de la ciudad.
En la actualidad, los fritos no solo se disfrutan en la calle o en fiestas, sino que también se han integrado en el menú de restaurantes que buscan resaltar la herencia culinaria de la región. Sin embargo, para encontrar los mejores fritos, es fundamental explorar más allá de los lugares turísticos y adentrarse en las calles donde los locales hacen su vida cotidiana.
Visitar los puntos de venta de fritos más auténticos no solo garantiza un sabor excepcional, sino que también ofrece una oportunidad de interactuar con la comunidad y conocer la historia detrás de cada platillo. A continuación, algunos consejos para disfrutar de esta experiencia gastronómica al máximo:
Qué hacer
La Cevichería
Conocida por su delicioso ceviche, aquí también puedes encontrar fritos que te sorprenderán. Prueba la empanada de camarón, un clásico que no te puedes perder.
Insider Tip: Llega temprano para evitar la fila, especialmente durante los fines de semana, y asegúrate de pedir una mezcla de salsas para acompañar tus fritos.
El Gran Bocado
Este lugar es famoso por su variedad de fritos, desde las tradicionales arepas de huevo hasta las innovadoras empanadas de carne. Un verdadero festín para los amantes de la comida callejera.
Insider Tip: Pide la arepa de huevo con su toque especial de salsa de ajo, ¡te dejará queriendo más!
Dónde comer o beber
La Cevichería
Este lugar es famoso no solo por sus ceviches, sino también por sus fritos, especialmente los de pescado. La combinación de frescura y tradición hace que sea un imperdible. Insider Tip: No te vayas sin probar su famoso ceviche de mero como acompañamiento a tus fritos, es una explosión de sabores.
El Boliche Cebichería
Conocido por sus propuestas innovadoras, aquí los fritos son una delicia. Ofrecen fritos de diferentes pescados y mariscos, en un ambiente acogedor. Insider Tip: Pregunta por sus salsas caseras, complementan perfectamente cualquier plato y realzan los sabores del mar.
Fritos de la Plaza de los Coches
No puedes dejar de visitar los icónicos puestos de fritos en esta plaza. La autenticidad del lugar y la variedad de fritos son inigualables. Insider Tip: Si llegas temprano, prueba las empanadas de pollo, son especialmente crujientes y sabrosas.
La Casa de las Empanadas
Otro clásico de Cartagena, aquí las empanadas son el plato estrella, pero también ofrecen deliciosos fritos. La masa es fina y el relleno generoso. Insider Tip: Combina las empanadas con una bebida de corozo, es una mezcla refrescante que complementa bien los sabores.

