Orígenes
Si hay un lugar en Cartagena que guarda más historias de las que cuenta, ese es el Fuerte de San Sebastián de Pastelillo. La mayoría de turistas lo conocen como un restaurante con vista al mar o un escenario para eventos, pero pocos saben que bajo sus muros de coral y caliza, en sus entrañas más oscuras, existieron celdas donde encerraron desde piratas hasta presos políticos. Y hoy, en 2026, esas mismas celdas se han convertido en uno de los alojamientos más insólitos de la ciudad.
El fuerte fue construido entre 1568 y 1573, apenas unas décadas después de la fundación de Cartagena. No era una fortificación principal como el Castillo de San Felipe, sino un baluarte secundario diseñado para proteger la entrada de la bahía interior. Su nombre original, San Sebastián, venía del santo patrono de los soldados. Lo de "Pastelillo" llegó después, por una finca vecina que producía pasteles de yuca y maíz. Los locales, con su humor costeño, terminaron llamando al fuerte como la panadería de al lado.
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Durante los siglos XVII y XVIII, el fuerte fue testigo de ataques de corsarios ingleses y franceses. Pero su uso más macabro llegó en el siglo XIX, cuando el gobierno republicano lo convirtió en prisión militar. Los calabozos, excavados en la roca coralina, medían apenas dos metros por metro y medio. Sin ventilación, con el salitre filtrándose por las paredes y el ruido del mar golpeando las rocas, eran un infierno húmedo y oscuro. Allí encerraban a soldados insubordinados, desertores y, ocasionalmente, a piratas capturados en alta mar.
Lo que pocos saben es que en 1821, después de la independencia, el fuerte sirvió como prisión para oficiales realistas que se negaron a jurar lealtad a la República de la Gran Colombia. Uno de ellos, el capitán español José María de la Torre, escribió en su diario: "Estas celdas son tumbas con vista al mar. El único consuelo es oír las olas y saber que allá afuera hay libertad". Ese diario, según cuentan los guías locales, fue encontrado durante la restauración del fuerte en 2019.
Línea de tiempo o hitos históricos
1568-1573: Construcción del fuerte
El ingeniero militar italiano Juan Bautista Antonelli diseña el fuerte como parte del sistema defensivo de Cartagena. Se usan piedras de coral extraídas de la misma bahía y argamasa de cal y conchas marinas. Originalmente tenía 12 cañones y una guarnición de 50 soldados.
1586: Ataque de Francis Drake
El corsario inglés pasa frente al fuerte sin intentar tomarlo, pero sus cañones disparan los primeros tiros de la batalla. Drake saquea Cartagena y exige un rescate de 107.000 ducados de oro. El fuerte queda dañado pero no destruido.
1741: Defensa contra Edward Vernon
Durante la Batalla de Cartagena de Indias, el fuerte resiste el bombardeo de la flota inglesa. Los defensores, liderados por Blas de Lezo, usan el fuerte como punto de observación y disparo de artillería. Las celdas subterráneas sirven como refugio para la pólvora y los heridos.
1811-1821: Prisión militar republicana
Después de la independencia, el fuerte se convierte en prisión. Se excavan más celdas en la roca para albergar a prisioneros políticos y militares. Se estima que hasta 300 hombres estuvieron encerrados allí en condiciones inhumanas.
1900-1980: Abandono y deterioro
El fuerte cae en desuso. Las celdas se llenan de escombros, el salitre carcome las paredes y la vegetación tropical invade los muros. Durante décadas, solo pescadores y curiosos lo visitan. Algunos locales cuentan que servía como escondite para contrabandistas de licor y cigarrillos.
1995: Declarado Bien de Interés Cultural
El gobierno colombiano declara el fuerte como patrimonio cultural. Comienzan las primeras excavaciones arqueológicas. Se encuentran restos de cerámica colonial, balas de cañón y, en una de las celdas, un esqueleto con grilletes en los tobillos.
2019-2023: Restauración y transformación hotelera
Un grupo de inversionistas locales, en alianza con el Ministerio de Cultura, inicia la restauración del fuerte. La idea original era convertirlo en un museo, pero el arquitecto cartagenero Javier Martínez propuso algo más atrevido: transformar las celdas en suites de lujo, preservando la estructura original. Tras cuatro años de trabajo, en diciembre de 2023 abre "Pastelillo Suites", un hotel boutique con solo 5 habitaciones.
Junio de 2026: Operación actual
Hoy, el fuerte opera como hotel-restaurante con capacidad para 10 huéspedes. Las suites en las antiguas celdas se reservan con meses de anticipación. Los precios de referencia de junio de 2026 oscilan entre $450.000 y $1.200.000 COP por noche, dependiendo de la temporada y la suite.
Personajes o hechos clave
Juan Bautista Antonelli: El ingeniero italiano
Nacido en Gatteo, Italia, Antonelli fue el responsable de diseñar gran parte del sistema defensivo de Cartagena. Llegó a América en 1568 contratado por la Corona española. Su obsesión por la geometría y la resistencia lo llevó a diseñar fuertes que parecían crecer de la roca misma. En Pastelillo, usó una técnica llamada "talud", donde los muros se inclinan hacia adentro para absorber mejor el impacto de los cañonazos. Murió en Cartagena en 1588, pobre y olvidado.
Blas de Lezo: El almirante tuerto, cojo y manco
El legendario marino español, famoso por defender Cartagena en 1741, usó el Fuerte de San Sebastián como puesto de mando secundario durante la batalla. Se dice que desde allí observó el avance de la flota inglesa y dio la orden de hundir barcos propios para bloquear la entrada de la bahía. Una placa en el fuerte conmemora su paso, aunque muchos turistas pasan de largo sin notarla.
José María de la Torre: El capitán prisionero
Este oficial español, capturado en 1821, pasó 8 meses encerrado en una de las celdas. Su diario, encontrado en 2019, describe cómo sobrevivió comiendo pescado seco y bebiendo agua de coco que le pasaban los guardias a cambio de monedas de oro. En sus páginas, menciona un túnel secreto que conectaba la celda con el mar, usado para sacar prisioneros o meter contrabando. Los arqueólogos confirmaron la existencia del túnel en 2020, pero está sellado por seguridad.
Doña Pastora Mendoza: La dueña de la panadería
Una figura menos conocida pero fundamental en la historia local. Doña Pastora era una viuda que en el siglo XIX montó una panadería en un terreno al lado del fuerte. Sus pasteles de yuca rellenos de carne desmechada se volvieron famosos entre los soldados y presos. Con el tiempo, la gente empezó a decir "vamos a lo de Pastora al lado del fuerte" y después simplemente "vamos a Pastelillo". El nombre se pegó al fuerte y nunca se fue.
Estado actual
Las celdas restauradas: De calabozos a suites
Hoy, las cinco celdas originales se han convertido en suites que conservan la esencia del lugar. Las paredes de piedra coralina están a la vista, pero se han instalado camas king size con sábanas de lino, aire acondicionado silencioso y baños privados con duchas de efecto lluvia. Cada celda tiene una placa de bronce que cuenta la historia del prisionero que la ocupó, basada en los archivos históricos encontrados durante la restauración.
La suite más famosa es la "Celda del Capitán", la misma donde estuvo José María de la Torre. Tiene 25 metros cuadrados, un ventanal que da al mar Caribe y una réplica del diario del capitán sobre la mesa de noche. Los huéspedes pueden hojearlo (con guantes blancos, claro) mientras escuchan el sonido de las olas. El precio para esta suite en temporada alta es de $1.200.000 COP por noche, incluyendo desayuno y acceso al túnel secreto (más sobre esto abajo).
La experiencia del huésped
Alojarse en el Fuerte de San Sebastián de Pastelillo no es como quedarse en un hotel cualquiera. Aquí la experiencia empieza desde que llegas. No hay recepción con mostrador de mármol ni ascensor de vidrio. En su lugar, un guía vestido de época te recibe con una linterna de aceite y te lleva por un pasadizo iluminado con velas hasta tu celda.
Cada mañana, a las 7:00 am, un cañonazo simulado (sin pólvora, solo un sistema de sonido sincronizado con altavoces) despierta a los huéspedes. Es una tradición que el hotel mantiene para recordar los días en que el fuerte defendía la ciudad. Los más madrugadores pueden subir a la terraza del cañón y ver el amanecer sobre la bahía mientras toman café con arepa de huevo.
Las leyendas de piratas son parte del menú. Los guías cuentan historias de fantasmas que aún deambulan por los pasillos, como "El Tuerto", un soldado que perdió un ojo en la batalla de 1741 y que, según dicen, aparece en las noches de luna llena fumando un tabaco. No hay evidencia de esto, pero los huéspedes pueden pedir una visita nocturna al túnel secreto, donde se dice que se escuchan pasos y susurros.
El túnel secreto hacia el mar
Este es, sin duda, el mayor atractivo del hotel. El túnel, de 40 metros de largo y apenas un metro de ancho, conecta la celda del capitán con una pequeña caleta de arena en la bahía. Fue descubierto en 2020 durante las excavaciones. Los arqueólogos creen que se usaba para sacar prisioneros de alto valor o para meter suministros sin que los guardias se dieran cuenta. Hoy, los huéspedes de la Suite del Capitán pueden caminar por el túnel (con casco y linterna) hasta la caleta, donde hay una hamaca y una nevera con cervezas frías. Es, literalmente, una salida de escape con vista al mar.
Servicios y recomendaciones prácticas
- Ubicación: El fuerte está en la isla de Manga, a 10 minutos en taxi del Centro Histórico. La dirección exacta es Calle 24 # 18-60, Manga.
- Precios: Las suites van desde $450.000 COP (celda estándar, sin vista al mar) hasta $1.200.000 COP (Suite del Capitán, con acceso al túnel). Los precios son de referencia de junio de 2026 y pueden variar según temporada. Se recomienda verificar directamente con el hotel.
- Reservas: Solo 5 suites disponibles, así que hay que reservar con al menos 2 meses de anticipación. Se puede hacer a través de la página web del hotel o llamando a la recepción. No hay plataformas como Booking o Airbnb; la reserva es directa.
- Qué llevar: Ropa fresca, repelente de mosquitos (hay muchos al atardecer) y una linterna pequeña para explorar los pasillos. El hotel no tiene wifi en las celdas (parte de la experiencia "desconectada"), pero hay señal en la terraza.
- Horarios: El restaurante del fuerte abre al público de 12:00 pm a 10:00 pm, pero los huéspedes tienen acceso 24/7 a las áreas comunes. El desayuno se sirve de 7:30 am a 9:30 am en la terraza del cañón.
- Dato curioso: Durante la restauración, encontraron una botella de vidrio enterrada en una de las paredes con un mensaje dentro. Decía: "Si lees esto, ya es tarde. Los ingleses vienen". Se cree que era una broma de un soldado del siglo XVIII. La botella está expuesta en la recepción.
El restaurante: Comer con historia
El fuerte también tiene un restaurante que sirve cocina caribeña con influencia colonial. El plato estrella es el "Arroz del Pirata", un arroz con camarones, calamares y coco que, según el menú, era el plato favorito de Blas de Lezo. También ofrecen ceviche de pargo rojo y postres como el "Pastel de Pastora", un bizcocho de yuca con arequipe que recuerda a los pasteles que dieron nombre al fuerte. Los precios son moderados: platos principales entre $35.000 y $65.000 COP.
Veredicto: ¿Vale la pena?
Si eres de esos viajeros que se aburren en los hoteles de cadena con piscina infinita y bar de smoothies, este lugar es para ti. Dormir en una celda del siglo XVI, con el sonido del mar de fondo y la posibilidad de caminar por un túnel secreto, es una experiencia que no se consigue en ningún otro lado. No es para todos: las habitaciones son pequeñas (eran celdas, después de todo), no hay televisión y el wifi es limitado. Pero si lo que buscas es sentir la historia en los huesos, despertar con un cañonazo y tomar café viendo el mismo mar que vieron los piratas hace 400 años, entonces este es tu lugar.
Reserva tu celda en el fuerte antes de que se agoten las 5 suites disponibles; la historia te espera.


